Ecología trófica de los lobos tras su regreso a Alemania

En esta entrada vamos a comentar un estudio realizado en el año 2006 sobre una población establecida de lobos en el noreste de Sajonia (Alemania). El trabajo fue publicado en la revista Acta Theriologica. El «Factor de Impacto» es un indicador bibliométrico usado para medir la calidad de una revista en función del promedio de citas que reciben los artículos publicados en un período de dos años. Actualmente es el indicador más utilizado a nivel mundial en los procesos de evaluación de revistas. En el año 2014  (aún no están disponibles los datos para el año 2016), la revista Acta Theriologica tuvo un «Factor de Impacto» de 1,200. La siguiente tabla muestra la clasificación de la revista en su categoría temática en función de este parámetro en el año 2014 (Journal Citation Reports, 2016).

Categoría de la revista

Total de revistas Posición de la revista Cuartil
Zoología 154 66

Q2

Los autores y otros datos del artículo:

Ansorge, H., G. Kluth and S. Hahne (2006). «Feeding ecology of wolves Canis lupus returning to Germany.» Acta Theriologica 51(1): 99-106.

Después de unos cuantos años de presencia ocasional, tras observar en varias ocasiones a 6 lobos en el otoño del año 2000, se dedujo una reproducción de una pareja formada en 1998 en una zona fronteriza entre Alemania y Polonia (en inglés denominada como Muskau Heath).

Cuando se realizó el estudio no existía información acerca de los hábitos alimenticios de los lobos que habían regresado a las zonas del centro de Europa, en concreto a Alemania. Esta ausencia de información, condujo a un gran número de opiniones y especulaciones acerca de las estrategias que habían seguido los lobos para volver a zonas centroeuropeas. Por este motivo, el análisis preciso de la dieta de los lobos en estas zonas se convirtió en una cuestión muy necesaria, especialmente debido al peso que hubiera podido ejercer la opinión pública y la gestión cinegética.

El objetivo de este estudio en el este de Alemania, fue demostrar cómo se las arreglaban los lobos en las áreas recolonizadas con el fin de contribuir a su aceptación y las relaciones públicas.

El área de estudio abarcó unos 400 km2, en la zona que hemos citado con anterioridad y denominada como Muskau Heath. Como dato interesante, merece la pena mencionar que la parte principal del área de estudio fue una zona de entrenamiento militar de unos 145 km2, que incluyó 100 kmde bosque. A excepción de las prácticas de tiro, durante las cuales los lobos se ausentaron, se sintieron seguros en esta zona debido la ausencia de otras molestias de origen humano. Además, los lobos situaron dentro de su territorio algunas minas de carbón a cielo abierto en desuso. Tanto el área de entrenamiento como estas minas, se caracterizaron por un mosaico de bosques cerrados y paisajes abiertos, que fueron seleccionados por los lobos para cazar debido a la abundancia de especies cinegéticas. Durante la primavera y el período que duró el estudio, la densidad de población en la zona de algunas especies de ungulados silvestres fue la siguiente: corzo 5,2/100 ha, jabalí 2,9/100 ha y ciervo 2,5/100 ha. Otro dato que merece la pena mencionar, es que durante el tiempo que duró el estudio, se produjeron 2 ataques al ganado (ovejas) en primavera. El ataque fue realizado por 4 jóvenes que dejaron su territorio natal en el año 2000 y se establecieron en una zona del oeste del área de estudio.

Para el análisis de la dieta, se recolectaron 192 excrementos a lo largo de todo el año y en un período de tiempo que se extendió desde el 2001 al 2003. El reconocimiento de las presas se hizo a través de la identificación de los pelos presentes en las deposiciones, al igual que los fragmentos de huesos, pezuñas y dientes que también fueron de utilidad para establecer la edad de las presas. También se pudo identificar restos de otras presas como aves, peces, insectos y plantas, aunque estos dos últimos en pocas ocasiones llegaron a identificarse a nivel de especie.

Aparte de la composición de la dieta, los resultados se expresaron como frecuencia de aparición y como porcentaje de biomasa consumida. La frecuencia de aparición para un tipo de alimento se calcula como la relación del número de excrementos que contienen una determinada categoría de alimento entre el número total de excrementos analizados. Para el cálculo del porcentaje de biomasa consumida, los autores recurrieron a tres metodologías diferentes de acuerdo con Goszczynski (1974, 1976), Weaver (1993) y Ruehe y colaboradores (2003).

Para el cálculo de las diferencias estacionales con respecto a las presas principales que componen la dieta, así como en relación a su densidad y el número de presas consumidas, se recurrió a análisis estadísticos. El índice de selección de Ivlev (del inglés Ivlev´s selectivity index) (Jedrzejewski et al., 2000) se empleó para medir la selección de las presas por los lobos.

RESULTADOS

El análisis de los excrementos de los lobos del noreste de Sajonia reveló que consumieron tan sólo unas pocas categorías de alimento. El 83% de los excrementos contuvo un tipo de alimento mientras que el 16% estuvo integrado por 2 tipos de alimentos diferentes.

Casi todos los excrementos tuvieron restos de ungulados silvestres, los cuales representaron la categoría de alimento dominante absoluta. Las tres estimaciones para el cálculo de la biomasa consumida mostraron la misma proporción de ungulados, alcanzando más del 96% de la biomasa consumida. Dentro de este grupo, la especie más frecuente fue el corzo, que se encontró en uno de cada dos excrementos analizados. A éste le siguieron el ciervo y el jabalí, mientras que el muflón se encontró más raramente. El corzo y el ciervo constituyeron la mayor parte de la biomasa consumida, siendo aproximadamente de la misma importancia. La proporción de jabalí fue claramente menor. Pocas veces se alimentaron de presas de mediano o pequeño tamaño, aportando un pequeño porcentaje al total de la biomasa consumida.

No se encontraron restos de ganado en ninguno de los excrementos analizados. Tampoco restos de frutos.

Se detectaron diferencias estadísticamente significativas entre la dieta de invierno y verano. En verano, se observó una alta frecuencia de jabalí y una menor proporción de otras presas. Este hecho, pudo ser debido a una gran presencia de jabatos encontrados en los excrementos durante esta estación (20%). Estos datos también se pudieron observar en cuanto a la biomasa consumida, aunque este parámetro estuvo algo más equilibrado para el corzo a lo largo de todo el año.

Se apreció una gran diferencia entre la disponibilidad de alimento y la selección de las presas. Se observó una clara preferencia por el corzo que por cualquier otra especie. El ciervo fue más seleccionado que el jabalí, pero ambos tuvieron valores negativos de índice de selectividad (Ivlev´s selectivity index).

INTERPRETACIÓN DE LOS DATOS SEGÚN LOS AUTORES

Uno de los datos interesantes que aportan los autores nada más comenzar su interpretación, es que el ganado estuvo presente en los prados y los matorrales durante la mayor parte del año, lo que se podría interpretar como una fuente de alimento estable durante este período.

Según los resultados, los autores indicaron que la composición de la dieta estuvo restringida a unos pocos tipos de alimento, en su mayoría ungulados silvestres. Ninguno de los excrementos analizados contuvo restos de animales domésticos, excepto un hueso de pollo asado, aunque se registraron 2 ataques a ovejas durante el tiempo que duró el estudio. Los lobos de Sajonia se comportaron como cazadores experimentados y eficientes de mamíferos ungulados, y en raras ocasiones mataron y se alimentaron de ganado. Esto es, en parte, causado por una menor disponibilidad de este último, aunque muchas ovejas y vacas se dejaron en campo abierto desde la primavera hasta el otoño. En la zona de presencia de lobo que coincidió con el área de estudio, unas 6500 ovejas pastaron con regularidad en rebaños o fueron mantenidas por numerosos pastores. Según los autores, debería tenerse en cuenta que durante los meses de verano, la gran mayoría de las ovejas se mantuvieron dentro de cercados eléctricos durante las 24 horas del día. De forma adicional, los rebaños amenazados que se encontraron en el centro del área de actividad de los lobos fueron protegidos por un segundo cercado eléctrico más alto, que representó un instrumento del programa oficial de gestión del lobo.

De todos modos, los autores achacaron la rara incidencia de ataques al ganado al elevado número de ungulados silvestres, especialmente en las áreas restringidas destinadas al entrenamiento militar. Estas poblaciones resultaron ser, a menudo, mucho más numerosas que lo que el departamento forestal de estado solía estimar.

Los autores destacaron que en Sajonia, la densidad de ungulados fue lo suficientemente alta como para mantener las necesidades de recursos de las manadas que en aquel entonces estaban recién asentadas, y que por este motivo, los ataques al ganado se dieron en raras ocasiones. Por otro lado, indicaron que mientras que los ungulados silvestres componen la base de alimentación de la mayoría de las poblaciones de lobos de Europa, las especies varían en cada caso, en función de su presencia y densidad. Por ejemplo, en Sajonia, los corzos fueron los ungulados más abundantes, con densidades estimadas en más de 10 individuos/100 ha. En el área de estudio, también fueron los ungulados más abundantes, aunque menos ampliamente distribuidos de lo habitual. En este estudio, el corzo representó el tipo de alimento más frecuente en los excrementos de lobo. En un marco europeo y en comparación con otros estudios, representó uno de los usos más elevados de esta presa. En otras nuevas áreas de Europa que han sido colonizadas de nuevo, las poblaciones de lobo han mostrado hábitos alimenticios similares.

La elevada aparición de corzo en los excrementos de lobo en Sajonia, representó un hecho que pudo se representativo de los hábitos tróficos de lobo en un marco europeo. Según los autores, podría ser interesante seguir su evolución mientras se estabilizan las poblaciones de lobos en esta región.

Por otro lado, los autores pensaron que el corzo pudo ser seleccionado de forma preferente en el área de estudio porque representaron la presa más frecuente e importante de los lobos. Pudo ser debido a que es menos rentable cazar al ciervo (debido a su tamaño), si el corzo, que es más abundante, es más fácil de obtener. En cambio, el ciervo puede resultar una presa más atractiva y favorable que el jabalí. Esta pudo ser la explicación a las diferencias estacionales en la alimentación de los lobos en Sajonia. La proporción de jabalí aumentó en verano sólo porque las crías estuvieron en mayor cantidad y constituyeron una presa muy fácil de obtener. Esta fue una buena señal para los lobos, ya que en la zona se instaba a los cazadores a cazar jabalís debido a los daños que provocaban en la agricultura.

Los autores argumentan que a pesar de que el regreso de los lobos estuvo acompañado por una reacción positiva por el público en general y la media, existieron argumentos que se opusieron claramente a su retorno. Por eso, este tipo de estudios fueron y son importantes para su gestión y para mejorar la sensibilización del público. Incluso en ambientes altamente modificados por las actividades humanas, los lobos pueden mostrar rasgos alimenticios naturales con un mínimo conflicto si su base de alimentación es más comparable con las áreas naturales.

REFERENCIAS

Goszczynski, J. (1974). «Studies on the food of foxes». Acta Theriologica 19: 1–18.

Goszczynski, J. (1976). «Composition of the food of Martens. Acta Theriologica 21: 527–534.

Jedrzejewski, W., B. Jedrzejewska, H. Okarma, K. Schmidt, K. Zub and M. Musiani (2000). «Prey selection and predation by wolves in Bialowieza Primeval Forest, Poland.» Journal of Mammalogy 81: 17.

Journal Citation Reports (2016). Consultado el 14 de Marzo de 2016. http://admin-apps.webofknowledge.com/JCR/JCR?RQ=IF_CAT_BOXPLOT&rank=1&journal=ACTA+THERIOL

Ruehe, F., I. Buschmann and A. Wameling (2003). «Two models for assessing the prey mass of European ungulates from wolf scats». Acta Theriologica 48: 527–537.

Weaver, J. L. (1993). «Refining the equation for interpreting prey occurrence in grey wolf scats». The Journal of Wildlife Management 57: 534–538.

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