En este estudio se analizó la dieta de los lobos en un paisaje humanizado del centro de Portugal. Se publicó el pasado año (2015) en la revista PLoS ONE. El «Factor de Impacto» es un indicador bibliométrico usado para medir la calidad de una revista en función del promedio de citas que reciben los artículos publicados en un período de dos años. Actualmente es el indicador más utilizado a nivel mundial en los procesos de evaluación de revistas. En el año 2014 (aún no están disponibles los datos para el año 2016), la revista PLoS ONE tuvo un «Factor de Impacto» de 3,234. La siguiente tabla muestra la clasificación de la revista en su categoría temática en función de este parámetro en el año 2014 (Journal Citation Reports, 2016).
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Categoría de la revista |
Total de revistas | Posición de la revista | Cuartil |
| Ciencias multidisciplinares | 57 | 9 |
Q1 |
Los autores y otros datos del artículo:
Torres, R. T., N. Silva, G. Brotas and C. Fonseca (2015). «To eat or not to eat? The diet of the endangered Iberian Wolf (Canis lupus signatus) in a human-dominated landscape in Central Portugal.» PLoS ONE 10(6): 1-12.
El objetivo de este estudio fue mejorar el conocimiento acerca del uso de los recursos por parte del lobo ibérico (Canis lupus signatus) en un paisaje predominantemente humanizado. Para ello, analizaron su dieta en una zona del centro de Portugal desde el año 2011 al 2014. Entre otras cuestiones, los autores intentaron resolver las siguientes:
1) ¿el ganado constituyó la parte principal de la dieta del lobo ibérico? y
2) ¿el lobo ibérico mostró alguna selección hacia algún tipo de ganado?
Debido a que la densidad de ganado fue elevada y los ungulados silvestres no fueron abundantes en el área de estudio, los autores plantearon la hipótesis de que los lobos del sur del río Duero se alimentarían principalmente de ganado.
El estudio se realizó en el centro-oeste de Portugal, en dos zonas de la Red Natura 2000, en un área de 750 km2. El jabalí fue el único ungulado silvestre de la zona, mientras que los ungulados domésticos fueron cabras (Capra hircus), ovejas (Ovis aries), caballos (Equus ferus caballus) y vacas. En la zona de estudio, la agricultura y la ganadería constituyeron la principal forma de subsistencia. Predominó la ganadería extensiva de vacas autóctonas y pequeños rumiantes, con un uso amplio de terrenos baldíos. El ganado pastó bajo un sistema tradicional de pastoreo. Los rebaños de ovejas, cabras y vacas se extendieron por las montañas en zonas sin cercar. Los rebaños de ovejas, en general, pastaron juntos con la presencia de un pastor y/o perros guardianes. Las cabras tendieron a dispersarse a lo largo de las montañas, a veces con la presencia de un pastor y/o perros guardianes. Las vacas pastaron solas debido a que los pastores siempre han tenido la costumbre de dejar a estos animales libres durante todo el año. Todas las especies de ganado del área de estudio pasaron la noche en los graneros. En la región en la que se situó la manada Arada, el ganado estuvo formado por un 60% de ovejas, un 27% de cabras y un 13% de vacas; en el área de la manada Montemuro, el ganado estuvo formado por un 54% de ovejas, un 31% de cabras y un 15% de vacas y en la zona de la manada Cinfăes, por un 50% de ovejas, un 24% de cabras y un 26% de vacas. Estas cifras se basaron en el censo nacional de agricultura (INE, 2011). La población humana se distribuyó a lo largo de los valles, en pequeños pueblos con una densidad de unos 43 habitantes/km2.
El área de estudio incluyó una extensión ocupada por 3 manadas de las 6 confirmadas en Portugal al sur de río Duero. Como ya se ha comentado, los nombres de estas tres manadas fueron: Arada, Montemuro y Cinfăes. Para el estudio de su alimentación, se recogieron excrementos de forma sistemática entre octubre de 2011 y abril del 2014, sobre una base mensual de transectos predefinidos. Fueron recogidos por personal experimentado y entrenado en el campo. A lo largo del área de estudio, se distribuyeron un total de 47 transectos, que fueron prospectados cada mes y que tuvieron una longitud en conjunto de 130,4 km (el más pequeño 0,6 km y el más largo 7,4). Además, se recogieron excrementos de forma oportunista a lo largo de los trayectos entre transectos. La localización de cada excremento fue registrada mediante GPS. Para evitar errores en la asignación de los excrementos, se analizaron genéticamente y el 4% de las muestras se eliminaron por pertenecer a perros domésticos.
Gracias al análisis de los restos contenidos en los excrementos, se pudo determinar la composición de la dieta. Se expresó como frecuencia de aparición (relación entre el número de excrementos en el que se encontró un tipo de alimento y el número total de excrementos analizados). Mediante un método de regresión (Floyd et al., 1978) se calculó la biomasa de las presas consumidas. Se calculó la amplitud de nicho trófico (Levins, 1968) cuyo rango varía de 0 (fuerte especialización hacia un grupo de presas) a 1 (depredación oportunista sobre todos los grupos de presas). Se determinó el grado de solapamiento en la dieta de las tres manadas mediante el solapamiento de nicho trófico de Pianka (del inglés Pianka´s dietary niche overlap) (Pianka, 1973) que va de 0 (ningún recurso usado en común) a 1 (solapamiento completo). Para asignar la selección de los lobos hacia una especie de ganado doméstico, se calculó el índice de selección de Ivlev (del inglés Ivlev´s electivity index) (modificado por Jacobs, 1974) que tiene un rango entre -1 (evasión total de una especie) a 0 (no selección o selección proporcional a su presencia) a 1 (selección positiva máxima).
La estructura de la comunidad ganadera en las áreas ocupadas por las tres manadas fue estimada mediante el uso de los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE, 2011). El índice de selección de Ivlev no pudo ser estimado para el jabalí porque no hubo datos disponibles de los inventarios cinegéticos oficiales para el área de estudio.
RESULTADOS
De octubre de 2011 a abril de 2014, se recogieron un total de 295 presuntos excrementos de lobo en el área de estudio: 126 pertenecieron a la manada Arada, 54 a la manada Montemuro y 115 a la Cinfães. La composición de la dieta de las tres manadas no fue diversa; se identificaron un total de 5 tipos de presas (cabras, ovejas, vacas, jabalís y lagomorfos). En relación a la frecuencia de aparición en los excrementos, las cabras fueron la presa más consumida (69,05% en la manada Arada, 16,67% en la manada Montemuro y un 64,35% en la manada Cinfães), seguido de las vacas (21,43% en la manada Arada, 16,67% en la manada Montemuro y 22,61% en la manada Cinfães) y las ovejas (3,96% en la manada Arada, 27,78% en la manada Montemuro y 8,71% en la manada Cinfães). En cuanto a las presas silvestres, el jabalí fue el más consumido (5,56% en la manada Arada, 3,70% en la manada Montemuro y 3,48% en la manada Cinfães), seguido de los lagomorfos (1% solo en la manada Cinfães). Sin embargo, cuando se consideró el porcentaje de biomasa consumida, las vacas se convirtieron en la principal presa consumida (56,34%), seguido de las cabras (32,12%) y las ovejas (8,19%). En conjunto, los ungulados domésticos constituyeron la parte dominante de la dieta (94,45% en la manada Arada, 96,3% en la manada Montemuro y 95,67% en la manada Cinfães) y los ungulados silvestres sólo una pequeña parte (5,56% en la manada Arada, 3,70% en la manada Montemuro y 4,34% en la manada Cinfães).
La anchura de nicho trófico fue estrecha para las tres manadas, indicando una especialización por parte de los lobos hacia un tipo de presa: el ganado. El valor de este parámetro fue mayor en la manada Montemuro (B = 0,56) y similar para la manada Arada (B = 0,3) y Cinfães (B = 0,28).
El solapamiento en la dieta entre las tres manadas fue muy alto 0,915 entre la manada Arada y Montemuro, 0,996 entre la manada Arada y Cinfães y 0,941 entre la manada Montemuro y Cinfães; la media fue 0,931.
El índice de selección de Ivlev mostró que las cabras fueron seleccionadas positivamente en todas las manadas (Arada: D=0,71; Montemuro: D=0,41; Cinfães: D=0,71), siendo consumidas en mayor grado a pesar de su disponibilidad, lo que se pudo atribuir a una preferencia o una mayor accesibilidad, las vacas fueron seleccionadas positivamente por la manada Arada (E=0,3) y Montemuro (E =0,11) pero negativamente por la manada Cinfães (E =-0,14) y las ovejas fueron seleccionadas negativamente por todas las manadas (Arada: E= −0,5; Montemuro: E= −0,5; Cinfães: E= −0,82), siendo consumidas menos de lo que cabría esperar a pesar de su disponibilidad en el área de estudio.
INTERPRETACIÓN DE LOS RESULTADOS SEGÚN LOS AUTORES
Según los autores, el estudio confirmó que los ungulados domésticos fueron la presa principal de los lobos en el centro de Portugal. Sin embargo, hasta entonces, ningún estudio había aportado una preferencia tan extrema hacia los animales domésticos, con el ganado constituyendo más del 90% de la dieta de la especie. Este hecho es uno de los motivos del enraizado conflicto entre depredadores y hombres en el área de estudio, que puede poner en peligro la conservación del lobo ibérico, lo que últimamente se ha traducido en algunas extinciones locales. Una de las razones que podría explicar por qué el ganado constituyó la mayoría de la dieta del lobo fue la baja diversidad (y densidad) de ungulados silvestres. La principal especie de ungulado silvestre del área de estudio fue el jabalí y así quedó reflejado en los resultados. La ausencia de una comunidad diversa de ungulados silvestres en la zona podría obligar a los lobos a alimentarse del único disponible. Cuando hay diversidad, riqueza y abundancia elevada de ungulados silvestres, la depredación sobre el ganado suele ser baja (Meriggi y Lovari, 1996). El otro factor que pudo explicar los elevados niveles de depredación de ganado estuvo relacionado con las prácticas ganaderas. El ganado, en general, pastó libremente en las montañas en gran número, representando una presa predecible y fácil de matar que no presenta la gran mayoría de tácticas anti-depredador. Los lobos son depredadores oportunistas y están bien adaptados a alimentarse sobre el ganado cuando abunda, tal y como lo han hecho durante siglos en los paisajes humanizados del sur de Europa.
En todas las manadas estudiadas, y en base a la frecuencia de aparición, la dieta de los lobos estuvo integrada en primer lugar por cabras y esta presa fue seleccionada positivamente por todas las manadas. Esto pudo deberse a la presencia de grandes rebaños de cabras (un pueblo del área de estudio tuvo más de 1000 cabras en un solo rebaño) y su tendencia a extenderse por toda la montaña las pudo convertir en presas accesibles. Sorprendentemente, las ovejas fueron menos consumidas de lo esperado. Los rebaños de cabras se extendieron por zonas amplias y se alimentaron en pendientes remotas y escarpadas, favoreciendo la depredación de los lobos, al contrario que las ovejas que pastaron juntas, con pastores y perros guardianes en zonas más accesibles. Además, los lobos suelen preferir zonas más inaccesibles, lugares con menos molestias, de este modo pudieron solapar sus territorios con el de las cabras, de modo que la depredación sobre ellas debió ser más elevada en la mayoría de las partes escarpadas y remotas del área de estudio. Los resultados del estudio mostraron que a pesar de que el ganado constituyó la mayor parte de la dieta de los lobos, diferentes especies representaron oportunidades distintas de depredación para ellos. Comparando las tres especies domésticas de la zona de estudio, las vacas fueron las menos consumidas y hasta evitadas por la manada Cinfães. De entre todos los tipos de ganado, las vacas fueron las más valiosas de la comunidad rural, y los pastores intentaron prevenir los ataques manteniéndolas cercanas a los pueblos o pastoreándolas. Por otro lado, las vacas son presas grandes y más difíciles de matar y los lobos tratan de evitar el peligro de salir heridos si tienen otra alternativa. Los transectos distribuidos de forma aleatoria por el área de estudio hicieron creer a los autores que los resultados fueron representativos de la dieta de las tres manadas estudiadas y creyeron improbable que tuvieran sesgo. Mencionaron que el análisis de los excrementos solo reveló que los lobos comieron y no necesariamente tuvo que corresponder a lo que mataron, el carroñeo sobre animales muertos también pudo darse. De hecho, un inconveniente de los análisis de excrementos es que no dan detalles específicos sobre la depredación. Sin embargo, los resultados indicaron una fuerte preferencia hacia el ganado, y en el área de estudio el ganado no suele dejarse en las montañas para carroñeo, así que pensaron que no hay razones para creer que el ganado observado en la dieta no reflejó depredación.
Según los autores, los resultados mostraron que los lobos de Portugal dependen en gran parte del ganado. Aunque los lobos sacan provecho de la disponibilidad de alimento proporcionada por la proximidad del ser humano, pagan un alto precio al sufrir una significativa mortalidad no natural. Además, en las últimas décadas, hubo un gran éxodo rural, con muchos pueblos abandonados en numerosas regiones de Portugal, con el consecuente descenso de las densidades de ganado. Con esta disminución del principal alimento de los lobos, y sin presas silvestres disponibles, los lobos podrían desaparecer de estas regiones. La escasez de presas silvestres y los conflictos con los hombres pueden provocar algunas extinciones locales. Los lobos que viven en estas condiciones están en un balance precario. La restauración de los ungulados silvestres podría llevar tiempo; mientras tanto el ganado desciende el algunas regiones de Portugal y no teniendo poblaciones abundantes de presas silvestres, los lobos podrían desaparecer de estas áreas. Así que, la solución a corto plazo no debería estar centrada sólo en la reintroducción de presas silvestres sino que se necesitan otras medidas de gestión. A pesar de que existe alguna controversia en cuanto a la efectividad de las medidas de compensación de pérdidas de ganado por los lobos, esos programas pueden ser útiles como medidas a corto plazo para mitigar los conflictos entre lobos y hombres. Los autores creen que es urgente un cambio en la actitud hacia los lobos y la educación ambiental es una herramienta importante para que sean aceptados. Por lo tanto, las estrategias para equilibrar la protección del lobo con las preocupaciones humanas son cruciales. Según todo lo relatado, es obvio que una única solución no es la respuesta y que se deben buscar las apropiadas para cada caso específico. Los autores también creen que es fundamental una nueva cultura de pastoreo del ganado, incluyendo una mayor inversión en perros guardianes como recurso primordial en la prevención de ataques al ganado. Los lobos suelen evitar las zonas con perros guardianes, ya que los perros pueden interrumpir su secuencia depredadora, forzando una agresión directa o indirecta. En Portugal, se han entregado algunos perros guardianes nativos a pastores del norte y el centro de Portugal. Aunque no se han tenido en cuenta algunos factores, los resultados en cuanto a la reducción de los ataques parecen ser bastante prometedores.
Los autores terminaron diciendo que la conservación de las poblaciones del lobo ibérico representa una prioridad en Portugal, donde la subespecie está en peligro. Las estrategias orientadas a equilibrar la conservación del lobo con las preocupaciones humanas son cruciales para una restauración exitosa y su consecuente manejo.
REFERENCIAS
Floyd T. J., D. L. Mech and Jordan P. A. (1978). “Relating wolf scat content to prey consumed”. Journal of Wildlife Management 42: 528–532.
INE (2011). Recenseamento Agrícola 2009—Análise dos principiais resultados. Instituto Nacional de Estatística, I.P. Lisboa.
Jacobs J. (1974). “Quantitative measurement of food selection”. Oecologia 14: 413–417.
Journal Citation Reports (2016). Consultado el 8 de Mayo de 2016. http://admin-apps.webofknowledge.com/JCR/JCR?RQ=IF_CAT_BOXPLOT&rank=1&journal=PLOS+ONE
Levins R. (1968). “Evolution in changing environments: some theoretical explorations”. Princeton University Press.
Meriggi A. and Lovari S. (1996). “A review of wolf predation in southern Europe: does the wolf prefer wild prey tolivestock?”. J Appl Ecol 15: 61–1571.
Pianka E. R. (1973). “The structure of lizard communities”. Annu Rev Ecol Syst: 53–74.