Depredación del lobo sobre ungulados silvestres y ganado en el centro de Irán

Hace unos años se investigó la dieta del lobo en una región del centro-oeste de Irán. El estudio se publicó en la revista Journal of Zoology en el año 2013. El «Factor de Impacto» es un indicador bibliométrico usado para medir la calidad de una revista en función del promedio de citas que reciben los artículos publicados en un período de dos años. Actualmente es el indicador más utilizado a nivel mundial en los procesos de evaluación de revistas. En el año 2014  (aún no están disponibles los datos para el año 2016), la revista Journal of Zoology tuvo un «Factor de Impacto» de 1,883. La siguiente tabla muestra la clasificación de la revista en su categoría temática en función de este parámetro en el año 2014 (Journal Citation Reports, 2016).

Categoría de la revista

Total de revistas Posición de la revista Cuartil
Zoología 154 37

Q1

Los autores y otros datos del artículo:

Hosseini-Zavarei, F., M. S. Farhadinia, M. Beheshti-Zavareh and A. Abdoli (2013). «Predation by grey wolf on wild ungulates and livestock in central Iran.» Journal of Zoology 290 (2): 127-134.

El objetivo del estudio fue investigar la ecología trófica del lobo en relación con los ungulados domésticos y silvestres en un ambiente árido del centro de Irán con elevada densidad poblacional así como su interacción con el hombre.

El área de estudio se localizó en el Parque Nacional de Ghamishlou, en el noroeste de Isfahan (Irán), dentro de una zona de 300 km2. Ghamishlou es una de las principales regiones para la oveja silvestre Esfahan (Ovis orientalis) (del inglés Esfahan wild sheep) y la gacela persa (Gazella subgutturosa) y también para un pequeño número de cabras silvestres persas (Capra aegagrus) (Hosseini-Zavari et al., 2010). El área de estudio estuvo rodeada principalmente por 10 asentamientos humanos, entre los que se incluyeron pueblos y aldeas, cada uno de ellos con sus vertederos particulares. Cada año, alrededor de 13000 cabezas de ganado (65% ovejas y el resto cabras) en 30 rebaños, principalmente de las comunidades de alrededor, se dejan comiendo dentro de sus pastos tradicionales con distintos límites establecidos en el Refugio para la Vida Salvaje (del inglés Wildlife Refuge) por un período de 100 días en invierno (de enero a marzo), sin permiso para entrar en el Parque Nacional. Normalmente pasan el día pastando en el campo en compañía de perros pastores (de un tamaño similar al de un lobo adulto), pero retornan a sus corrales durante la noche.

Para la identificación de las presas de las que se alimentaron los lobos, se empleó el análisis de los restos contenidos en sus excrementos. Para ello, se recogieron 132 a lo largo de sendas, caminos y rendezvous sites (n = 4). Durante la época de pastos en invierno, evitaron recogerlos fuera del Parque Nacional donde los rebaños de ganado estuvieron acompañados de perros (ni los rebaños ni los perros tuvieron permiso para entrar al Parque), con el fin de minimizar las posibilidades de recolectar excrementos de perros. En cambio, durante la época de pastos, nunca se observó a ningún perro en Ghamishlou durante los trabajos de campo, mientras que los lobos se observaron 18 veces (Hosseini-Zavarei et al., 2011). Mientras tanto, desde que los pastores alimentaron a sus perros normalmente con comida sin carne (una mezcla de harina y leche), sus excrementos fueron fácilmente identificables. Los autores creyeron que, basados en estas consideraciones, la probabilidad de que los excrementos fuesen de lobo fue elevada. La importancia de cada tipo de alimento consumido por los lobos fue determinada mediante la frecuencia (FO) y el porcentaje de aparición (Klare et al., 2011). También se empleó un método para convertir las frecuencias de aparición en términos de biomasa relativa (Floyd et al., 1978).

También se examinaron los cadáveres que se encontraron con frecuencia a lo largo de transectos o mediante el seguimiento de rapaces o aves carroñeras. En unas pocas ocasiones, se observaron las capturas directamente, por lo que los cadáveres pudieron ser fácilmente identificados. También se preguntó a los guardas de caza acerca de las víctimas de los lobos que pudieran haber encontrado a lo largo de las patrullas diarias contra el furtivismo que se realizaron en diferentes partes de Ghamishlou. Se localizaron 79 cadáveres, de los que se determinó el sexo y la edad. Con el fin de evaluar las diferencias entre sexos de los ungulados abatidos, se usaron los datos disponibles basados en el total de transectos a lo largo de las sendas ya existentes. Para calcular estas diferencias se usó un test chi-cuadrado. Los autores advirtieron que pudieron infravalorar las especies de carácter más montano debido a que sus esfuerzos de campo se centraron en planicies abiertas. La selectividad de los lobos hacia un tipo de presa y hacia un sexo en particular se midió mediante el índice de selectividad de Ivlev (del inglés Ivlev’s electivity index) (modificado por Jacobs, 1974). Los rangos de este índice se encuentran entre -1 (selección negativa) y +1 (selección positiva).

Para medir la percepción de los propietarios del ganado hacia el conflicto lobo-ganado y su actitud general hacia la conservación, se realizó un cuestionario semi-estructurado con los pastores locales. Los pastores dentro de los mismos pastos fueron entrevistados 2 años consecutivos, a finales de marzo de 2008 (n = 17) y 2009 (n = 15), antes del fin de la época de pastos en el área. Sin embargo, preguntaron a distintos pastores durante los 2 años. Se preguntó a uno representativo de cada casa acerca de las pérdidas de ganado (especie, número y año) y sobre los depredadores que mataron a esos animales. En algunos casos, se contrastó de forma cruzada la respuesta de los entrevistados mediante entrevista a varias personas que cuidaron del ganado en los pastos. Se recogieron dos tipos de pérdidas no relacionadas con la depredación durante el tiempo que duró el estudio: ejemplares que no siguieron al rebaño en su regreso al corral, se quedaron en el pasto y murieron (los pastores se dieron cuenta en su conteo regular) y ejemplares que murieron por varias causas, incluida enfermedad. También se les preguntó a los entrevistados acerca del valor prevaleciente de mercado de cada tipo de ganado. Finalmente, se les preguntó a los pastores que valorasen su actitud hacia los lobos en una escala de “muy a favor” (traducido del inglés “strongly like”), “un poco a favor” (“slightly like”), “indiferente” (“indifferent”), “un poco en contra” (“slightly dislike”) y “muy en contra” (“strongly dislike”).

RESULTADOS

Se identificaron un total de 235 restos de siete tipos de alimento en los excrementos de lobo, siendo los ungulados silvestres y domésticos los más frecuentes. No se pudieron identificar roedores, aves e insectos a nivel de especie. En el 25,75% de los excrementos (n= 34) se detectaron varias especies, en su mayoría dos tipos (n = 31), seguidos de 3 (n = 2) y 4 (n = 1).

Un total de 135 restos de alimento (57,87%) pertenecieron a mamíferos de tamaño medio, sin diferencias significativas en la contribución de ungulados silvestres y domésticos a la dieta de los lobos. La investigación indicó que el principal alimento de los lobos en Ghamishlou fue el ganado (FO = 45% y consumo de biomasa = 47,1%), seguido de la gacela (FO = 31%), la oveja silvestre (FO = 17%) y las aves (FO = 16%). Sin embargo, en total, los ungulados silvestres constituyeron el 52,1% del total de la biomasa consumida. En base a la conversión de biomasa al número de individuos consumidos, las tres especies de bóvidos silvestres juntos fueron consumidos más a menudo en comparación con los animales domésticos. Mientras tanto, la materia vegetal se encontró en los restos presentes en los excrementos en 65 ocasiones (FO = 49%), de la que se identificaron semillas (sandía, uva y girasol) en 8 ocasiones. La presencia de cuerdas de plástico, fibra y papel indicó que los lobos comieron algunas veces sobre basura y desperdicios.

Se identificaron un total de 79 muertes provocadas por los lobos que afectaron a tres especies de bóvidos. Los animales jóvenes (ejemplares de menos de 1 año) constituyeron sólo un 3,8% de los bóvidos abatidos, mientras que los machos comprendieron el 53,16% (corderos excluidos) y las hembras el 24,05% de los casos investigados. Las gacelas persas matadas por los lobos fueron casi siempre machos, mientras que en el caso de las ovejas silvestres mataron casi igual número de machos como de hembras. Dado que la proporción de sexos en ambas especies estuvo ligeramente sesgada hacia las hembras, la proporción de sexos de las muertes sugirió de una manera severa que los machos de ambas especies fueron seleccionados por los lobos. Considerando sólo la muerte de los adultos, el índice de selectividad de Ivlev fue positivo para los machos de todos los bóvidos, mientras que, a excepción de las hembras de gacela, fue negativa para las hembras. Este hecho significó que los lobos depredaron mayoritariamente sobre los machos y que prefirieron los de oveja silvestre, seguidos de los de gacela persa. Ya que no se registraron hembras de cabras silvestres, estás tuvieron el mayor valor de evasión de todas las presas.

A pesar de los esfuerzos de campo, distribuidos a lo largo del período de estudio, el 86% de los machos adultos de gacela y el 58% de los machos adultos de oveja silvestre fueron cazados de forma significativa durante un período de 4 meses (de noviembre a febrero).

El tamaño medio de los rebaños se vio reducido de forma significativa de 391 en 2007 a 257 en 2009, lo que obligó a los pastores a vender sus animales debido a la escasez de pastos provocada por la sequía. Los rebaños estuvieron protegidos por una media de 8,9 (SE = 0,9) y 5,9 (SE = 0,5) perros guardianes durante dos años consecutivos, respectivamente. El 60% de los pastores entrevistados experimentaron un ataque de lobo. Se detallaron 61 muertes de ovejas/cabras en 2007 (un 0,9% del total) y 28 en 2008 (un 0,7% del total). Salvo por unos pocos casos de lobadas (>10 animales domésticos muertos por ataque), los lobos mataron una media de 1,7 (SE = 0,2) animales domésticos por ataque. Casi el 10% de las depredaciones tuvieron lugar en corrales nocturnos, el resto en los pastos. A su vez, los pastores perdieron un total de 106 animales a causa de enfermedades. Por lo tanto, estos factores causaron a los pastores unas pérdidas de entre 1,4% (2007) y 3,8% (2008) de sus rebaños en combinación con los ataques de los lobos y otras causas.

Todos los entrevistados creyeron que los lobos fueron el enemigo más importante de su ganado. Más del 85% de las actitudes de los pastores correspondieron a la categoría “en contra” y “muy en contra”, en particular a esta última.

INTERPRETACIÓN DE LOS RESULTADOS SEGÚN LOS AUTORES

Según los autores, el estudio reveló que los lobos de Ghamishlou se alimentaron sobre todo de ungulados silvestres y domésticos. Sin embargo, aunque los ungulados silvestres fueron abundantes, el ganado se consumió a un ritmo más elevado. Mientras tanto, a pesar del cuidado para evitar la confusión entre los excrementos de lobo y perro, siempre pudo darse la posibilidad de que una parte de ellos perteneciese a perros que en ocasiones se alimentaron de carroña, lo que pudo conllevar una sobrestimación de la proporción de ganado doméstico en la dieta de los lobos.

Las gacelas y las ovejas silvestres constituyeron la mayoría de las presas de ungulados silvestres junto con unas pocas cabras silvestres persas. Según los autores, esto reflejó su disponibilidad para los lobos en Ghamishlou, tanto en términos de abundancia como de hábitat.

En los casos en los que el sexo fue determinado, los machos fueron seleccionados sobre las hembras en comparación con su disponibilidad proporcional en la población. A pesar de los continuos esfuerzos de campo realizados por los autores a lo largo de todos los meses, detectaron que la mayoría de los machos adultos fueron depredados por los lobos entre la época de celo (noviembre) y el fin del invierno (febrero), lo que apuntó que la inversión de energía en la reproducción (sobre todo en el mantenimiento del territorio y los harenes) predispuso a los machos a una mayor susceptibilidad a la depredación o a una muerte después de esta época con su consecuente carroñeo.

Ghamishlou posee una de las mayores poblaciones en términos de densidad de ungulados silvestres en Irán, pero una considerable proporción de la dieta de los lobos se basó en el ganado. El número medio de ganado depredado que afectó a cada pastor cada invierno nunca excedió el 1% de tamaño medio del rebaño. Cada episodio de depredación causó una pérdida de unos 4 730 000 Rial (US$ 472) por pastor durante las dos épocas de pastos en Ghamishlou. En contraste, perdió casi 28 112 000 Rial (US$ 2810) debido a pérdidas no relacionadas con la depredación. Además, otros factores causaron casi seis veces más pérdidas de ganado que las procedentes de la depredación de los lobos en Ghamishlou durante dos inviernos.

La elevada proporción de ganado en los excrementos de lobos pudo reflejar tanto carroñeo como depredación, especialmente debido a que las enfermedades fueron un factor importante de mortalidad en los rebaños locales. Los autores observaron que los excrementos con materia vegetal y con restos de basura también contuvieron ganado, lo que sugirió que el alimento pudo ser obtenido como carroña en los vertederos (Fritts y Mech, 1981) o alrededor de las fincas, que en su mayoría se situaron en zonas marginales. Además, la proporción de esta depredación no asociada a los lobos se tiene en cuenta debido a los animales depositados en los pastos, de los que se espera que se alimenten los lobos más tarde. Los pastores entrevistados nunca declararon este tipo de mortalidad cuando se les preguntó acerca de los casos de depredación por parte de los lobos. Según los autores, sería razonable considerar este fenómeno como depredación indirecta que contribuyó al aumento de la proporción de ganado en la dieta de los lobos del área de estudio. A pesar de ello, nunca excedió el 1% del tamaño medio del rebaño en ambos años.

En Ghamishlou, la media de cabezas de ganado muertas por ataque en 2 años fue de 1,7. Este hecho pudo ser debido a que los lobos no tuvieron tiempo suficiente para matar más animales durante el ataque a causa de la oposición presentada por los perros y los hombres, especialmente por los perros guardianes, que jugaron un papel fundamental en la prevención de lobadas.

Los autores apuntaron que su investigación a pesar de que indicó que el análisis de excrementos es una técnica fiable para el estudio de la dieta, el método no puede distinguir entre presas que han sido abatidas y las que se han consumido como carroña (Liu y Jiang, 2003).

Finalmente, recomendaron que los pastores deberían evitar abandonar a sus animales domésticos como carroña cerca de sus pastos principales, porque la eliminación inadecuada de los cadáveres podría atraer a los lobos a carroñear y favorecer el aumento de la depredación hacia el ganado (Mech, 2000). Además, los rebaños parecieron estar debidamente vigilados por los pastores y los perros; sin embargo, se debería tener más cuidado de no dejar atrás animales en los desplazamientos ya que podría propiciar que los lobos atacasen al ganado. Mejorar los programas de cuidado del ganado, como por ejemplo con un soporte veterinario, podría disminuir las pérdidas económicas debidas a factores no relacionados con la depredación, en especial las enfermedades. La educación y la sensibilización (Meriggi y Lovari, 1996) y un sistema de compensación para el ganado podrían promover una actitud positiva y la tolerancia hacia los lobos.

REFERENCIAS

Fritts, S. H. and L. D. Mech (1981). “Dynamics, movement and feeding ecology of a newly protected wolf population in Northwestern Minnesota”. Wildl. Monogr. 80, 3–79.

Floyd T. J., D. L. Mech and P. A. Jordan (1978). “Relating wolf scat content to prey consumed”. Journal of Wildlife Management 42: 528–532.

Hosseini-Zavarei, F., M.S. Farhadinia, M.R. Hemami, M. Karami, R. Daniali and M. Omidi (2010). “Sex-age structure of bovids in Ghamishlou, Central Iran”. Zool. Middle East 51, 3–8.

Hosseini-Zavarei, F., M.S. Farhadinia, A. Abdoli, M. Beheshti, M. Zavareh and A. Sadeghi (2011). “Group size variation of grey wolf (Canis lupus) in Ghamishlou Wildlife Refuge and National Park, Esfahan”. J. Nat. Environ. Iran. J. Nat. Resour. 64, 313–323.

Jacobs J. (1974). “Quantitative measurement of food selection”. Oecologia 14: 413–417.

Journal Citation Reports (2016). Consultado el 13 de Mayo de 2016. https://jcr.incites.thomsonreuters.com/JCRJournalProfileAction.action?pg=JRNLPROF&journalImpactFactor=1.883&year=2014&journalTitle=JOURNAL%20OF%20ZOOLOGY&edition=SCIE&journal=J%20ZOOL

Klare, U., J. F. Kamler and D.W. Macdonald (2011). “A comparison and critique of different scat-analysis methods for determining carnivore diet”. Mamm. Rev. 41, 294–312.

Liu, B. W. and Z.G. Jiang, (2003). “Diet composition of wolves Canis lupus in the northeastern Qinghai-Tibet Plateau, China”. Acta Therio 48, 255–263.

Mech, L.D. (2000). “Leadership in wolf, Canis lupus, packs”. Can. Field Nat. 114, 259–263.

Meriggi, A. and  S. Lovari (1996). “A review of wolf predation in southern Europe: does the wolf prefer wild prey to livestock?”. J. Appl. Ecol. 33, 1561–1571

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