Hábitos alimenticios y depredación de ganado de dos manadas de lobos (Canis lupus signatus) en el norte de Portugal

Este trabajo describió las estrategias de supervivencia de los lobos en hábitats empobrecidos y los conflictos que surgieron con los ganaderos en una zona del norte de Portugal. El estudio fue publicado en la revista Journal of Zoology en el año 2000. El «Factor de Impacto» es un indicador bibliométrico usado para medir la calidad de una revista en función del promedio de citas que reciben los artículos publicados en un período de dos años. Actualmente es el indicador más utilizado a nivel mundial en los procesos de evaluación de revistas. En el año 2015 (aún no están disponibles los datos para el año 2016), la revista Journal of Zoology tuvo un «Factor de Impacto» de 1,819. La siguiente tabla muestra la clasificación de la revista en su categoría temática en función de este parámetro en el año 2015 (Journal Citation Reports, 2016).

Categoría de la revista

Total de revistas Posición de la revista Cuartil
Zoología 160 33

Q1

El autor y otros datos del artículo:

Vos, J. (2000). «Food habits and livestock depredation of two Iberian wolf packs (Canis lupus signatus) in the north of Portugal.» Journal of Zoology 251: 457-462.

Para examinar la ecología trófica de los lobos, se estudiaron los hábitos alimenticios de dos manadas a través del análisis de excrementos. El impacto sobre el ganado doméstico se determinó a través de los documentos del gobierno acerca de los daños provocados por los lobos. Las entrevistas con los pastores locales se compararon con los resultados del análisis de excrementos. En el estudio también se discutió acerca de la selección de presas en relación con su disponibilidad, al igual que los riesgos de ser depredados de los ungulados domésticos por parte del lobo.

Las dos áreas de estudio pertenecieron a la parte norte de Portugal.

El área de estudio A (130 km2) se localizó en el noreste de Portugal, al sur de Porto en medio de la cordillera Arada. La producción ganadera de cabras Capra hircus, ovejas Ovis aries y vacas Bos taurus fue uno de los principales recursos económicos de la zona. El jabalí Sus scrofa estuvo presente de forma esporádica y sólo a baja altitud; ningún otro ungulado silvestre se registró en este área (Pereira, 1988). La caza fue regular en toda la zona.

El área de estudio B (240 km2) se situó en el Parque Nacional de Peneda-Gerês, cerca de la frontera española en el norte de Portugal. La producción ganadera también fue importante: ovejas, cabras, vacas y caballos “Garranos” Equus caballus que pastaron todo el año con poca vigilancia. Los jabalís se situaron en los fondos de los valles. El corzo Capreolus capreolus se encontró en números bajos en todo el área del Parque Nacional (Vignon, 1995). No se permitió la caza dentro del Parque, pero la caza furtiva fue habitual.

Los excrementos fueron recogidos a lo largo de rutas que fueron examinadas cada 2 o 3 días desde abril hasta octubre de 1996. Se recorrieron un total de 617 km en el área de estudio A y 517 km en el área de estudio B. Las distancias fueron recorridas a pie o en bicicleta. Se midió la frecuencia de aparición de cada presa expresada como el porcentaje de excrementos que contienen una presa determinada y el volumen relativo de cada tipo de alimento (Ciucci et al., 1996). Para determinar la preferencia de cada tipo de presa, se usó el índice Chesson (del inglés Chesson index) (Chesson, 1978).

Se realizaron entrevistas a pastores en todos los pueblos (52) de las dos áreas de estudio. Se les preguntó acerca de la depredación del ganado, las especies involucradas, el supuesto depredador, la localización y especificaciones acerca de cada depredación. Si no hubo presencia de lobos después de un episodio de depredación, sin ningún resto de ganado y no se observó ningún lobo durante el ataque, el suceso no fue considerado como depredación por parte del lobo. Cuando fue posible, se investigaron las depredaciones. La presencia de perros asilvestrados en el área de estudio fue evaluada a través de investigaciones y observaciones personales. Para más información, el autor consultó informes de la región sobre daños causados por el lobo. Se estudiaron el tipo de explotación ganadera y los métodos de protección de los pastores, así como el número de animales que poseían. Para el cálculo de la preferencia de presas, se confirmó el número de cabras, ovejas, caballos y vacas dados por los propietarios a través de conteos en el campo en la evaluación de la abundancia relativa de cada especie en el medio.

RESULTADOS

Se recogieron un total de 87 excrementos de lobo, desde abril hasta octubre de 1996 (41 en el área de estudio A y 46 en el área de estudio B). En ambas áreas de estudio, el pelo y los huesos de mamíferos fueron los principales elementos en las heces. En el área de estudio A, la dieta estuvo constituida casi siempre por un solo tipo de alimento. La cabra doméstica constituyó el 97,5 % de todas las presas en los excrementos. Los perros Canis familiaris fueron una presa ocasional. No se encontró pelo ni ninguna otra evidencia de consumo de ovejas en las heces analizadas. En el área de estudio B, las cabras y los caballos formaron el 58,7% y el 41,3%, respectivamente, de todos los tipos de presas en las heces de lobo. Los perros fueron presas ocasionales y no se detectó evidencia de depredación o consumo de ovejas en los excrementos. No hubo pérdidas de vacas ni durante el estudio ni en las áreas estudiadas.

En el área de estudio A, los lobos depredaron sobre todo cabras (81,94% de los ataques, n =72). La preferencia de los lobos basada en la disponibilidad de presas y el análisis de excrementos se decantó hacia las cabras. En el área de estudio B, los lobos depredaron casi siempre sobre cabras (41,7% de los ataques, n = 48). La preferencia de los lobos en esta región fue hacia los caballos en lugar de hacia las cabras. Aunque los registros gubernamentales indicaron depredación de ovejas, no se encontraron restos de ellas en los excrementos de ninguna de las dos zonas de estudio. Los lobos mataron un porcentaje relativamente pequeño de la población disponible de presas: 1% de las cabras y el 5,1% de las ovejas en el área de estudio A y el 0,3% y el 0,4% respectivamente en el área de estudio B. En el área B, el 2,1% de todos los caballos fueron objeto de depredación por parte del lobo.

Los lobos prefirieron atacar rebaños numerosos de cabras. Los rebaños de >900 cabras sufrieron el mayor número de ataques (91% de los ataques, n = 59 en el área de estudio A y B). Los rebaños <200 cabras no sufrieron depredación.

INTERPRETACIÓN DE LOS RESULTADOS SEGÚN EL AUTOR

A pesar de que este estudio abarcó un período corto en primavera y verano, resultó sorprendente que los lobos estudiados en estas áreas sobrevivieran por completo de ganado doméstico. La dieta de los lobos se basó principalmente en cabras. La presencia de miles de ellas en ambas áreas de estudio y su tendencia a expandirse por todos los montes las convirtió, de lejos, en la presa más disponible. De acuerdo con los documentos del gobierno sobre ataques de lobos, las ovejas fueron una presa regular, pero no se encontró ninguna evidencia en las heces recogidas durante este estudio de que lobos se alimentasen de ellas. Podría ser estadísticamente posible que los excrementos se hubiesen perdido durante la recogida en el campo, pero la diferencia entre los documentos del gobierno y los resultados del análisis de excrementos fue demasiado grande para ser explicada solamente por este sesgo. Como alternativa, los lobos pudieron matar a las ovejas, pero no alimentarse de ellas. Esto puede suceder si los pastores ahuyentan a los lobos o si las ovejas permanecen muy cerca de los pueblos, situaciones que pueden darse con frecuencia. Otra explicación podría ser que los pastores atribuyesen ilegalmente la causa de la muerte de las ovejas a los lobos cuando la causa pudo haber sido otra. Los ataques de los lobos a las cabras se producen mayoritariamente en las montañas, donde los lobos arrastran los cadáveres fuera de la vista, evitando que los pastores encuentren los restos de sus cabras. Los cadáveres de las ovejas son más fáciles de encontrar por su proximidad a los pueblos. Estas hipótesis no son mutualmente excluyentes y una combinación pudo ser la explicación más probable a la diferencia entre el análisis de excrementos y los datos del gobierno acerca de la depredación de los lobos.

La preferencia de los lobos por los équidos en el área de estudio B se pudo explicar por la práctica de los pastores de dejar los caballos libres durante todo el año y durante la noche y el día. Los lobos pudieron atacarlos durante la noche, lo que reduce los riesgos de cualquier encuentro con los humanos. En verano, los potros del caballo pudieron constituir una presa fácil para los lobos. Los perros fueron una presa ocasional, al parecer se trató de perros pastores o de caza, ya que ningún perro salvaje se registró en ambas áreas de estudio. Los lobos evitaron las vacas; su capacidad de protegerse a sí mismas y a sus descendientes contra los lobos pudo ser la principal razón de este resultado (Alvares, 1995).

Los jabalís no formaron parte de la dieta del lobo. No estuvieron presentes en las áreas de estudio durante la primavera y el verano. Dejaron las llanuras bajas y fueron a alimentarse de maíz en las montañas alrededor de los pueblos únicamente al final del verano. El corzo estuvo presente en el área de estudio B, pero los lobos no depredaron sobre él. A causa del furtivismo, fue muy escaso en la zona del Parque Nacional (Alvares, 1995).

En el área de estudio A, la depredación del ganado fue selectiva de acuerdo con el tamaño del rebaño. Los rebaños de menos de 200 cabras casi nunca fueron atacados durante el período de estudio, en comparación con los grandes rebaños de más de 900 cabras. En las regiones consideradas en este estudio, las cabras fueron conducidas por un número de pastores que varió entre 1 y 3 y por uno dos perros mestizos, dependiendo del tamaño del rebaño. No usaron perros guardianes propiamente dichos, pero los pastores sacaron sus rebaños al amanecer y los guardaron cada noche para prevenir los ataques de los lobos. Normalmente, las cabras se extendieron por toda la montaña y no permanecieron juntas. Cuando los rebaños son de más de 200 cabras es imposible para uno o dos pastores protegerlas de los ataques de los lobos en estas áreas montañosas y tupidas.

El autor pensó que el principal problema para la conservación del lobo en el norte de Portugal fue la ausencia o escasez de presas silvestres. El lobo se alimentó completamente de ganado, aunque la depredación se pudo reducir mediante el uso de perros guardianes del ganado y la reducción del tamaño de los rebaños. Por desgracia, en las zonas montañosas, como las áreas de estudio A y B, la población local pareció haber abandonado estas medidas de protección. Además, el gobierno no otorgó información ni ayuda eficiente a los pastores de estas regiones. La compensación prometida por el gobierno local tardaba en llegar más de 3 o 4 años y las condiciones requeridas para que fuesen recibidas fueron difíciles de llevar a cabo. Los pastores tenían que llamar por teléfono dentro de las 48 h posteriores al ataque y mostrar los restos del animal muerto, pero como se mencionó anteriormente, la mayoría de los ataques se produjeron en las montañas y se encontraron pocos cadáveres. Esta situación no animó a los pastores hablar de sus pérdidas, y se las arreglaron para solventar el problema por sí mismos. Pudo ser probable que durante varios años, un equilibrio asegurase la supervivencia de los lobos a pesar de su impacto sobre el ganado y la caza por parte del hombre. Si las pérdidas no superaban un determinado porcentaje, los pastores no perseguían a los lobos. Por aquel entonces, el número de ovejas y cabras estaba disminuyendo, y los pueblos eran abandonados en muchas regiones, debido a la dificultad de la supervivencia en los valles. Con la principal fuente de alimento en descenso y sin presas silvestres disponibles, los lobos podrían desaparecer de estas regiones.

El autor concluyó que las regiones descritas se merecen un estudio más detallado, para comprender la estrecha relación entre los seres humanos y los lobos, al igual que la estrategia de supervivencia del lobo en estas áreas empobrecidas. Finalmente opinó que la conservación de los lobos en estas áreas dependerá de la restauración de los ungulados autóctonos y de la gestión de la depredación sobre el ganado.

REFERENCIAS

Álvares, F. J. (1995). “Aspectos da distribuição e ecologia do lobo no noroeste de Portugal. O caso do Parque Nacional da Peneda-Gerês”. Relatório de estágio para a obtenção de licenciatura em Recursos Fanísticos e Ambiente, Faculdade de Ciências da Universidade de Lisboa.

Chesson, J. (1978). “Measuring preference in selective predation”. Ecology 59: 211-215.

Ciucci, P., L. Boitani, E. R. Pellicioni, M. Rocco and I. Guy (1996). “A comparison of scat-analysis methods to assess the diet of the wolf Canis lupus”. Wildl. Biol. 2: 37-48.

Journal Citation Reports (2016). Consultado el 18 de Junio de 2016. http://sauwok5.fecyt.es/admin-apps/JCR/JCR?RQ=IF_CAT_BOXPLOT&rank=1&journal=J+ZOOL

Pereira, M. (1988). “Comptabilidade corço/lobo em Portugal”. Lisboa: Direcção Geral das Florestas.

Vignon, V. (1995). “Analyse de la prédation des ongulés par les loups (Canis lupus) dans un massif des monts Cantabriques (Asturies, Espagne)”. Cah. Ethol. 15 (1): 8-92.

 

Dinámica histórica de una población de lobos en declive: persecución vs. disminución de presas

Uno de los objetivos de este estudio fue comprobar si la reducción de una parte de la población de lobos ibérica fue consecuencia de su persecución o de la reducción del número de presas. El estudio fue publicado en la revista European Journal of Wildlife Research. El «Factor de Impacto» es un indicador bibliométrico usado para medir la calidad de una revista en función del promedio de citas que reciben los artículos publicados en un período de dos años. Actualmente es el indicador más utilizado a nivel mundial en los procesos de evaluación de revistas. En el año 2014 (aún no están disponibles los datos para el año 2016), la revista European Journal of Wildlife Research tuvo un «Factor de Impacto» de 1,634. La siguiente tabla muestra la clasificación de la revista en su categoría temática en función de este parámetro en el año 2014 (Journal Citation Reports, 2016).

Categoría de la revista

Total de revistas Posición de la revista Cuartil

Ecología

145 81

Q3

Zoología 154

46

Q2

Los autores y otros datos del artículo:

Fernández, J. and N. Ruiz de Azua (2010). «Historical dynamics of a declining wolf population: persecution vs. prey reduction.» European Journal of Wildlife Research 56 (2): 169-179.

Los autores del trabajo se basaron en la disponibilidad de registros de caza en los que se detallaron el lugar y el momento en los que se llevaron a cabo. Este tipo de documentos permitió desarrollar una base de datos con la que analizar, desde una perspectiva ecológica, las dinámicas demográficas y testar una serie de posibles respuestas a nivel poblacional. Los objetivos del estudio fueron: (1) explorar el uso de este tipo de información para dotar de un conocimiento sobre el número y la tasa de reproducción de una población de lobos en declive, (2) comprobar si la respuesta observada fue compatible con la hipótesis de “persecución” o “reducción de presas” y (3) describir la distribución espacial de una población determinada.

El área de estudio se restringió a la Comunidad Autónoma del País Vasco. Los autores describieron con detalle la procedencia de los datos, tal y como se explica a continuación.

En el norte de España, la acción institucional contra los lobos se implementó a través de recompensas como medida para mejorar las condiciones destinadas a la ganadería extensiva. Las autoridades locales gestionaron estas recompensas, las cuales generaron una actividad económica y burocrática que se puede rastrear hasta la actualidad. La búsqueda y recopilación de los documentos relacionados con las recompensas se llevaron a cabo a través de los archivos históricos de las juntas provinciales y de nuevo, de forma separada, de las juntas municipales. Encontraron 4 tipos de documentos lo suficientemente explícitos: solicitudes de los cazadores, certificados expedidos por las autoridades locales, recibos emitidos por los tesoreros y entradas anuales en los libros de cuentas. En la mayoría de los casos, en los archivos provinciales se registraron los datos de la localidad, el número de individuos, la edad (adulto, joven o cría), sexo, método de caza y fecha de la muerte. Este tipo de referencias a las características espaciales, temporales y biológicas se debieron a dos razones principales: la existencia de un rango de recompensa en función del llamado valor reproductivo individual (alrededor de 500, 400 y 100 reales españoles por cada hembra adulta, macho adulto y cría, respectivamente) y para evitar el fraude. El período de tiempo estudiado en los archivos provinciales fue desde 1805 hasta 1905. Los registros correspondientes a los siglos XVIII y XX fueron pocos y distantes entre sí: en el primer caso debido a la pérdida de archivos y en el segundo como consecuencia de la extinción virtual de la población de lobos. En referente a los archivos de las juntas municipales, los libros que citaron recompensas pagadas anualmente por lobos y zorros rojos (Vulpes vulpes) se centraron en los períodos 1693-1804 y 1813-1841. No se encontraron datos acerca de la ubicación, fecha de la muerte, sexo y edad en estos archivos, sólo el número de individuos y la cantidad de dinero emitido.

Los datos provinciales y municipales se analizaron de forma separada y la información fue almacenada en una base de datos. La información sobre las localidades en las que se capturaron los lobos fue transformada a municipios de acuerdo con las fronteras modernas. Las fechas específicas se agruparon en meses. Fue necesario agrupar la distribución de los datos disponibles en períodos de 10 años y tener en cuenta los intervalos más adecuados en cada situación. Para realizar el análisis espacial se empleó un sistema de información geográfica y varios programas estadísticos para analizar el conjunto de datos y obtener los resultados.

RESULTADOS

Se recopilaron 293 registros de lobos adultos y jóvenes (subadultos incluidos), con una edad superior a los 3-4 meses, capturado entre 1805 y 1905 y que correspondió a un total de 308 individuos (media anual = 3,05 lobos; s = 5,73; max = 32; min = 0).

El método de caza se evaluó para 165 lobos. Alrededor del 54,5 % fueron capturados por medio de cepos y el 15,1 % a través de acciones colectivas (cacerías dirigidas). A este último porcentaje hubo que añadir otro 16,9 % de las cacerías dirigidas asociadas con el uso de loberas (construcciones tradicionales de España y Portugal con paredes convergentes largas que terminan en un pozo, existentes sólo en el extremo occidental de la zona de estudio). En el 12,1% de los casos, se mencionó la muerte por disparos, y sólo en el 1,2 % la muerte por envenenamiento. Al mostrar las proporciones de todas las causas de mortalidad de los períodos de 10 años, se observó una disminución en la tendencia del uso de cepos y un aumento en la tendencia a la caza colectiva hacia la mitad de siglo. A partir de ese momento, las proporciones variaron. Sólo después de 1880 se pudo evaluar el uso del veneno.

Durante 1815-1894, encontraron 59 registros en los que se mencionaron cachorros, por consiguiente, camadas capturadas (media anual = 0,58; s = 1,39; max = 4; min = 0), lo que supuso un total de 257 crías. Al agrupar los registros por períodos de 10 años, se observó un cambio entre 1815-1854 y 1855-1894, en los que las capturas de lobeznos llegaron a ser extremadamente escasas.

Para el período 1805-1905, el ratio de edad total (crías/adultos y jóvenes) fue de 0,83 (257:308). Al seleccionar la serie de años con datos de lobeznos (1815-1894), ambas variables mostraron una asociación estadísticamente significativa. Al agrupar los datos en series de 10 años, se observó que el ratio de edad descendió progresivamente, aunque sufrió fluctuaciones durante los dos últimos períodos.

Durante el período 1805-1905, se registraron 168 machos y 140 hembras (ratio 1,19) incluidos en la clase de edad “adultos y jóvenes”. Cuando se examinaron los períodos de 10 años entre 1814 y 1893, la proporción de machos mostró una tendencia al alza.

El tamaño medio de las camadas fue de 4,36 (s = 2,60; max = 13; min = 1; n = 59). Las camadas con un solo cachorro fueron los más comunes (17,5 %), pero las frecuencias de tamaño, de 1 a 5, alcanzaron valores similares y constituyeron un total del 70,2% de los registros. El tamaño medio anual de las camadas en base a las series de 10 años, descendió hacia la mitad de siglo y aumentó después.

La densidad media anual de lobos adultos y jóvenes muertos en el área de estudio, deducida de los archivos provinciales, fue de 0,04 lobos/100 km2 para el período 1814-1905. Sin embargo, la distribución espacial no fue regular. En cuanto a las camadas capturadas, el promedio anual durante el período 1815-1894 de los registros extraídos de los archivos provinciales fue de 0,01 camadas/100 km2.

La distribución mensual de frecuencias (n = 298) mostró que la presión de caza sobre los adultos y los jóvenes se ejerció sobre todo en invierno (de noviembre a marzo, 73,5 %), con una reducción en la primavera y el otoño (abril-mayo y septiembre-octubre, un 20,8 %) y sobre todo en verano (de junio a agosto de 5,7 %). Aunque pareció existir una influencia estacional en el tipo de mortalidad no natural, con un predominio de cepos durante los meses de invierno y un aumento relativo de cacerías dirigidas en primavera y otoño, no se pudo establecer una asociación estadísticamente significativa entre ambas variables. Una ANOVA de dos vías con replicación demostró que el nivel de mortalidad estuvo influenciado tanto por la estación como por el método de caza, pero además, los dos factores interactuaron de manera que cada tipo de mortalidad cambió su importancia temporalmente. El efecto de la variación estacional fue más pronunciado en la mortalidad por cepos que por cacerías dirigidas.

Se compilaron los registros de 237 lobos muertos en el período 1693-1804 (media anual= 2.2 lobos; s = 2,46; máximo = 13; min = 0) y 42 en el periodo 1813-1841 (media anual = 1.4 lobos; s = 1,95, max = 9; min = 0), en su mayoría sin hacer referencia a la edad, sexo o ubicación, aunque se mencionó explícitamente 14 registros adicionales de camadas. Se tomó la serie continua más amplia disponible (1693-1804, un período de 112 años) para detectar un posible patrón cíclico con un análisis de la densidad del espectro (del inglés spectrum density analysis). Se detectaron oscilaciones a corto y largo plazo (cíclicos).

INTERPRETACIÓN DE LOS DATOS SEGÚN LOS AUTORES

Consistencia de los datos

En primer lugar, los autores se cuestionaron el grado de consistencia de sus datos. Supusieron que el número de registros en los archivos provinciales correspondió estrechamente con el número real de muertes. La comprobación de los números de archivo de provincia con los municipales, en relación con el período de solapamiento (1813-1841), apoyó este punto de vista, así como se pudo comprobar en algunos pocos registros adicionales.

Probablemente, la presión de la caza del lobo se mantuvo constante en el área de estudio. En primer lugar, de acuerdo con las recompensas emitidas por los consejos municipales entre 1726 y 1841, el número de lobos disminuyó, mientras que el de zorros rojos tendió a aumentar. Según los autores, esto sugiere que la actividad de los cazadores profesionales y de tiempo parcial no disminuyó, ya sea como resultado de un cambio compensatorio entre las especies que proporcionaron los principales ingresos, o como consecuencia de un aumento de la población de zorros, debido a la ausencia de la superpredadores. En segundo lugar, si se tienen en cuenta las tarifas aprobadas, las recompensas otorgadas por los consejos provinciales se mantuvieron relativamente constantes durante la mayor parte del siglo XIX , al igual que los incentivos económicos para los cazadores, en comparación con otras fuentes de ingresos en el mundo rural (Torrente, 1999). Por ello, los autores consideraron que estas circunstancias no distorsionaron los datos.

Un último punto hizo referencia a la discontinuidad temporal de los documentos en los archivos provinciales. La falta de informes antes de 1813 y durante el período 1835-1837 se explicó por la ausencia de estabilidad administrativa durante los períodos de guerra que afectaron al área de estudio. Llegaron a la conclusión de que la presión de caza se interrumpió porque la investigación simultánea en los archivos del consejo municipal no rindió registros para cualquiera de esos períodos, y las razones combinadas de la falta de recompensas y la prohibición de armas de fuego debieron prevenir, obviamente, la persecución (como efectivamente se ha transmitido en los textos contemporáneos).

¿Persecución humana o falta de alimento? Perspectivas demográficas

El aumento progresivo del sex ratio (proporción machos/hembras) de la serie temporal pudo ser una consecuencia de la creciente escasez de recursos tróficos o, alternativamente, el resultado de los procesos de inmigración en el contexto de una población no saturada.

El papel del veneno

Sólo se reunieron dos registros tardíos en relación con lobos envenenados y sólo una referencia en la revisión bibliográfica en relación con el siglo XIX y el área de estudio (Múgica, 1895). El uso de estricnina en el norte de España no fue común antes de 1880 (Valverde y Teruelo, 2001).

Los autores creyeron que el envenenamiento no pareció ser un factor determinante en la disminución de la población de lobos en la zona de estudio durante la mayor parte del siglo XIX.

Disponibilidad de presas

La fragmentación progresiva de la distribución del corzo en el área de estudio y su extinción en torno a las últimas décadas del siglo XIX están bien documentados a partir de los registros publicados en el Diccionario de Madoz (1845-1850) y otros documentos (Markina, 2000). La disminución del jabalí (Sus scrofa) también fue aguda, aunque algunos individuos persistieron en lugares remotos del área de estudio.

En cuanto a la ganadería en el área de estudio, los informes disponibles del Anuario Estadístico de España (Junta General de Estadística, 1865; 1915) proporcionaron una evidencia de un colapso numérico durante el último tercio del siglo XIX (pérdida del 64 % del rebaño de ovejas, 43 % de las cabras, el 25% de los caballos, y el 17 % de las vacas), como consecuencia de una grave crisis del sector ganadero y en especial del mercado de la lana (Alberdi, 2003).

Los cadáveres desechados de las explotaciones ganaderas intensivas podrían haber proporcionado recursos tróficos para los lobos,  pero los muladares asociados a este sistema de agricultura moderna aún no se habían desarrollado en el siglo XIX.

Según los autores, la serie de datos para el siglo XVIII se podría interpretar como la existencia de fluctuaciones a largo plazo en la población de lobos explotada.

Dinámica espacial y de dispersión

El flujo de dispersión de los lobos – principalmente jóvenes y subadultos entre 1 y 3 años de edad, tiende a conectar zonas saturadas con otras que tienen más recursos tróficos o menor densidad de lobos. Algunos registros fueron encontrados en los municipios alejados del núcleo de las áreas de reproducción, lo que sugiere movimiento de dispersión de los lobos. Sin embargo, los autores no pudieron obtener este tipo de datos después de 1826, una circunstancia que sería consistente con una población que muestra una mejora gradual de la competencia intraespecífica en condiciones de baja densidad y productividad, permitiendo a los dispersantes permanecer en las proximidades de la zona de los padres (Mech et al., 1998; Fuller et al., 2003).

CONCLUSIONES

Los autores concluyeron que la información histórica presentada sugiere que la reducción de alimento a largo plazo podría desempeñar un papel más importante en la disminución de las poblaciones de lobos bajo persecución que por lo general ha sido reconocido en los estudios a corto plazo.

REFERENCIAS

Alberdi, J. C. (2003). “Políticas agroambientales y ganadería en los montes de utilidad pública del País Vasco”. Pap Geogr 38:5–26.

Fuller, T. K., L. D. Mech and J. F. Cochrane (2003). “Wolf population dynamics”. In: Mech LD, Boitani L (eds) Wolves. Behaviour, ecology and conservation. University of Chicago Press, Chicago, pp 161–191.

Journal Citation Reports (2016). Consultado el 10 de Junio de 2016. http://sauwok5.fecyt.es/admin-apps/JCR/JCR?RQ=IF_CAT_BOXPLOT&rank=1&journal=EUR+J+WILDLIFE+RES

Junta General de Estadística (1865). “Anuario estadístico de España 1862–1865”. Imprenta Nacional, Madrid.

Junta General de Estadística (1915). “Anuario estadístico de España 1915”. Imprenta Nacional, Madrid.

Madoz, P. (1845–1850). “Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar”. Madrid.

Markina, F. (2000). “Estudio de las poblaciones de corzo (Capreolus capreolus L.) y jabalí (Sus scrofa L.) y análisis de su explotación cinegética en el Territorio Histórico de Álava”. Universidad de León, León.

Múgica, S. (1895). “La caza del lobo en nuestras montañas”. Euskal-Erria Rev Bascongada 32:233–243.

Mech, L. D., L. G. Adams, T. J. Meier, J. W. Burch and B. W. Dale (1998). “The wolves of Denali”. University of Minnesota Press, Minneapolis.

Torrente, J. P. (1999). “Osos y otras fieras en el pasado de Asturias”. Fundación Oso de Asturias, Oviedo.

Valverde, J. A. and S. Teruelo (2001). “Los lobos de Morla”. Al Andalus, Sevilla.

Efectos de la mortalidad de lobos sobre la depredación de ganado

En este estudio se analizaron los efectos que tuvo el control poblacional de lobos sobre los ataques al ganado. Es decir, si en realidad el control letal de lobos provocó un descenso de las muertes de ganado a causa de sus ataques. Se llevó a cabo en Idaho, Montana y Wyoming durante un período de tiempo que abarcó desde 1987 a 2012. Se publicó en 2014 en la revista PLoS ONE. El «Factor de Impacto» es un indicador bibliométrico usado para medir la calidad de una revista en función del promedio de citas que reciben los artículos publicados en un período de dos años. Actualmente es el indicador más utilizado a nivel mundial en los procesos de evaluación de revistas. En el año 2014 (aún no están disponibles los datos para el año 2016), la revista PLoS ONE tuvo un «Factor de Impacto» de 3,234. La siguiente tabla muestra la clasificación de la revista en su categoría temática en función de este parámetro en el año 2014 (Journal Citation Reports, 2016).

Categoría de la revista

Total de revistas Posición de la revista Cuartil
Ciencias multidisciplinares 57 9

Q1

Los autores y otros datos del artículo:

Wielgus, R. and K. A. Peebles (2014). «Effects of Wolf Mortality on Livestock Depredations.» PLoS ONE 9 (12): 1-16.

El control de depredadores y la caza se han utilizado a menudo para reducir las poblaciones de depredadores y los ataques al ganado. En este artículo, los autores quisieron comprobar la veracidad de esta hipótesis, que aunque aceptada, no había sido testada. Esta hipótesis asume que las depredaciones sobre el ganado descienden después de un episodio de control letal.

Para ello, obtuvieron el número confirmado de vacas (Bos primigenius) y ovejas (Ovis aries) depredadas, la población estimada de lobos, el número de parejas reproductoras y el número de lobos abatidos en el área ocupada por ellos en cada estado y en cada uno de los años entre 1987 y 2012. Los datos fueron extraídos de los Informes Anuales de Lobos de la Interagencia de los Servicios de Vida Silvestre y Pesca de los Estados Unidos (del inglés United States Fish and Wildlife Services Interagency Annual Wolf Reports – USFW). El número de lobos eliminados, se abatieron mediante métodos de control y en este número se incluyeron los que se mataron legalmente por los propietarios del ganado o a través de los métodos de control gubernamentales. Sin embargo, no se incluyeron otras fuentes, como la mortalidad natural. En la base de datos de la USFW sólo estuvo disponible el número total de ganado depredado, no el número de ataques al ganado confirmados.

Para medir la relación entre las depredaciones de ganado y el número de reses, lobos, parejas reproductoras y lobos abatidos se usaron modelos negativos binomiales linearizados (del inglés negative binomial general linearized models) y selección iterativa (del inglés forward selection). El mejor modelo estadístico fue seleccionado usando el AIC más bajo (Criterio de Información Akaike, del inglés Akaike Information Criterion) y probabilidad logarítmica más elevada (del inglés log-likelihood) (Burnham y Anderson, 2010).

Para establecer una direccionalidad, analizaron el efecto de las variables independientes en el año 1 sobre el número de ganado depredado en el año 2. Después de la evaluación de los modelos, analizaron las variables independientes más importantes en relación con las depredaciones para obtener una interpretación más visual de los modelos.

RESULTADOS

El número total de ganado depredado entre enero de 1987 y diciembre de 2012 en el área de los tres estados fue 5670, de los cuales 1853 fueron vacas y 3723 ovejas.

En ambos modelos, todos los efectos principales y algunas interacciones fueron estadísticamente significativas. El número de lobos abatidos el primer año se relacionó positivamente con el número de vacas depredadas al año siguiente. Por cada lobo adicional eliminado, el número medio estimado de vacas depredadas al año siguiente aumentó en un 5-6%. El número de parejas reproductoras también se relacionó positivamente con las vacas depredadas. Por cada pareja reproductora adicional sobre el terreno, el número medio estimado de vacas depredadas al año siguiente aumentó en un 8-9%. Las parejas reproductoras estuvieron altamente correlacionadas con el número de lobos.

Además hubo una interacción negativa importante entre la relación del creciente número de lobos muertos y la disminución de parejas reproductoras sobre la depredación de ganado. En los modelos, el principal efecto de los lobos eliminados fue el aumento de las depredaciones. Pero el efecto de la interacción negativa en el modelo mostró que las depredaciones declinan en última instancia con el aumento de muertes de lobos si se centraban en el descenso de parejas reproductoras. Las depredaciones aumentaron hasta que la mortalidad de lobos llegó al 25%, punto a partir del cual éstas comenzaron a descender.

El número de lobos eliminados también se relacionó positivamente con el número de ovejas depredadas al año siguiente. Por cada lobo muerto, se estimó un aumento del número medio de ovejas depredadas del 4%. La población mínima de lobos se relacionó positivamente con el número de ovejas depredadas al año siguiente. Por cada lobo adicional eliminado sobre el terreno, el número medio de ovejas que fueron depredadas al año siguiente aumentó un 6%. Se observó que el número de vacas y ovejas se relacionó positivamente con el número de ovejas depredadas pero el coeficiente fue insignificante. Sin embargo, al igual que con las vacas, hubo una importante interacción negativa. La depredación sobre las ovejas aumentó con el incremento de la tasa de mortalidad de lobos hasta el 25%, a partir de este punto comenzaron a descender.

INTERPRETACIÓN DE LOS DATOS SEGÚN LOS AUTORES

Según los autores, sus resultados sugirieron que no se sostiene la hipótesis del control letal de depredadores como medida para reducir las depredaciones al ganado. Al contrario, el control letal de lobos pareció estar relacionado con el aumento de depredaciones en un área extensa durante el año siguiente. Al parecer, el control de lobos estuvo asociado con el descenso de depredaciones a una escala de manada local pero con un aumento de las mismas a una escala más extensa de población de lobos.

Hubo varios factores importantes que influyeron en el número de reses depredado por los lobos al año siguiente. En orden de importancia: el número de lobos eliminados a través de los métodos de control, el número de parejas reproductoras, la población mínima de lobos y la cantidad de ganado sobre el terreno. En base a las expectativas, cada pareja reproductora adicional sobre el terreno debería aumentar el número medio esperado de vacas depredadas en un 8-9% y cada lobo adicional sobre el terreno debería aumentar el número medio de ovejas depredadas en un 6%. Del mismo modo, las vacas deberían ser las más afectadas por las parejas reproductoras y las ovejas por los lobos –quizás porque se necesita más de un lobo (una manada) para acabar con una vaca relativamente de mayor tamaño y sólo un lobo para matar a una oveja de menor tamaño. Sin embargo, al contrario de lo postulado por la hipótesis del control de depredadores, cada lobo matado adicionalmente aumentó el número medio esperado de ganado depredado en un 5-6% para las vacas y en un 4% para las ovejas. Lo que sugirió que el control letal de lobos para reducir la cantidad de ganado depredado estuvo asociado con el aumento, no con el descenso, de las depredaciones al año siguiente, a una escala extensa –al menos hasta que la mortalidad de lobos superase el 25%. ¿Por qué el 25%?, la tasa media de crecimiento intrínseca observada para los lobos en Idaho, Wyoming y Montaña fue del 25% (Wiles et al., 2011). Por lo tanto, una vez que la mortalidad causada por el hombre supera el 25%, el número de parejas reproductoras y los lobos deben declinar -provocando un menor número de depredaciones de ganado.

Por debajo de una mortalidad del 25%, el control letal podría aumentar las parejas reproductoras y los lobos a través de un efecto de disrupción social y compensatoria, dependiente de la densidad.

Los autores esperaron ver un aumento de depredaciones, lobos muertos y parejas reproductoras así como un crecimiento de la población de lobos y recolonización de la zona – pero los datos apuntaron que el control letal exacerbó estos aumentos. Los autores no pudieron explicar por el momento el mecanismo de cómo la mortalidad de los lobos ≤25% puede provocar un aumento de las depredaciones de ganado, pero saben que el aumento de la mortalidad está asociado con un incremento compensatorio de las parejas reproductoras, del número de lobos y depredaciones (Haber, 1996; Mech, 2010; Sand et al., 2006; Staler et al., 2006; Brainerd et al., 2008; Murray et al., 2010). La mortalidad anual por encima del 25% reduciría las futuras depredaciones, pero esta tasa de mortalidad sería insostenible y no podría llevarse a cabo de forma indefinida, en caso de querer evitar la venta federal de lobos. Por otro lado, una tasa de mortalidad de lobos del 5% orientada a evitar las depredaciones de ovejas y vacas provocaría las mismas muertes de ganado que si la tasa de mortalidad de los lobos fuese del 35% (para las vacas) y del 30% (para las ovejas). Estas últimas tasas de mortalidad serían insostenibles para la supervivencia de la población de lobos, no así con el 5%. El peor caso posible aparecería cuando la tasa de mortalidad se situase en torno al 20-25%, punto que coincidiría con las mayores tasas de depredación de ganado.

Los autores estuvieron de acuerdo en que se necesita mayor información al respecto, como para probar si este alto nivel de mortalidad lobo a causa del hombre (25 %) se asocia con altos niveles de depredación sobre presas naturales como ciervos y alces.

REFERENCIAS

Brainerd, S. M., H. Andren, E. E. Bangs, E. H. Bradley and J. A. Fontaine y colaboradores (2008). “The effects of breeder loss on wolves”. Journal of Wildlife Management 72: 89–98.

Burnham, K. P. and D. R. Anderson (2010). “Model Selection and multimodel inference: a practical information-theoretic approach”. Springer, New York.

Haber, G. C. (1996). “Biological, conservation, and ethical implications of exploiting and controlling wolves”. Conservation Biology 10: 1068–1081.

Journal Citation Reports (2016). Consultado el 8 de Mayo de 2016. http://admin-apps.webofknowledge.com/JCR/JCR?RQ=IF_CAT_BOXPLOT&rank=1&journal=PLOS+ONE

Mech, L. D. (2010). “Consideration for developing wolf harvesting regulations in the contiguous United States”. Journal of Wildlife Management 74: 1421–1424.

Murray, D. L., D. W. Smith, E. E. Bangs, C. Mack, J. K. Oakleaf y colaboradores (2010). “Death from anthropogenic causes is partially compensatory in recovering wolf populations”. Biological Conservation 143 (11): 2514–2524.

Sand, H., C. Wikenros, P. Wabakken and O. Liberg (2006). “Effects of hunting on group size snow depth and age on the success of wolves hunting moose”. Animal Behavior 72: 781–789.

Stahler, D. R., D. W. Smith and D. S. Guernsey (2006). “Foraging and feeding ecology of the gray wolf (Canis lupus): lessons from Yellowstone national park, Wyoming, USA”. Journal of Wildlife Nutrition 36: 1923.

Wiles, G. J., H. L. Allen and G. E. Haye (2011). “Wolf conservation and management plan for Washington”. Washington Department of Fish and Wildlife, Olympia, Washington

 

 

 

Una reflexión inevitable

En la primera entrada, comentaba que el blog no iba a estar sujeto a debate y que en él sólo se expondrían los resultados de estudios recientes relacionados con el lobo y sus presas. A raíz de mi asistencia a las I Jornadas sobre el lobo ibérico en Extremadura, que se llevaron a cabo el 28 y 29 de mayo en Hervás, voy a publicar una entrada más personal, a modo de excepción.

Fue allá por diciembre de 2005 cuando hablé por primera del lobo ibérico en público. Fue en un curso monográfico realizado por la ya inexistente empresa de formación medioambiental NISSUS en Aguilar de Campoó (Palencia). Concretamente me tocó hablar sobre la Conservación y la situación legal de la especie en España, uno de los apartados menos atractivos, por decirlo así, debido a la consulta de leyes, reglamentos y decretos y al lenguaje asociado que ello conlleva. La sensación que me llevé a la hora de preparar el texto y la presentación para los asistentes fue la misma con la que salí de la ponencia que Alberto Fernández-Gil impartió en las anteriormente citadas jornadas. Voy a tomar algunas líneas de su argumento para intentar explicar el porqué.

El título de la ponencia fue “La gestión de los lobos en España: entre la torpeza y el esperpento”. Lo cierto es que en un principio me pareció un tanto sensacionalista, pero el hombre, muy prudente por otro lado, así lo reconoció y nos invitó a que decidiésemos al final de la charla si el título era acertado o no.

El inicio estuvo basado en el papel de los grandes depredadores en los ecosistemas y lo bien que está documentado científicamente su importancia en la cima de las redes tróficas. Una de las cuestiones interesantes de este comienzo, es que estos superpredadores muestran mecanismos de auto-regulación mediante un fenómeno denominado “supresión reproductiva”, es decir, que si por una serie de circunstancias su tasa de supervivencia es elevada, la tasa de reproducción desciende, en algunas ocasiones hasta tal punto, que se vuelve inexistente. Este es el primer argumento en contra de los que defienden el “aumento incontrolado” de este tipo de depredadores por no tener a su vez depredadores (eso de “no se regulan porque no tienen depredadores”).

LA DIRECTIVA HABITATS

Continuó con el tema del estatus legal. Arduo en la mayoría de los casos salvo si hablamos del lobo y lo hacemos en España. Según la Directiva Hábitats de la Unión Europea (92/43/CEE), el lobo en España es una especie protegida de interés comunitario. Una de las consideraciones de la Directiva es la siguiente, citadas textualmente:

“Como complemento de la Directiva 79/409/CEE, conviene establecer un sistema general de protección para determinadas especies de la fauna y de la flora; que deben establecerse medidas de gestión para determinadas especies, si su estado de conservación lo justifica, incluida la prohibición de determinadas modalidades de captura o de muerte, a la vez que se establecen posibles excepciones bajo determinadas condiciones”.

Uno de los objetivos de la Directiva es:

“Contribuir a garantizar la biodiversidad mediante la conservación de los hábitats naturales y de la fauna y flora silvestres en el territorio europeo de los Estados miembros al que se aplica el Tratado”.

El lobo ibérico se cita en el Anexo V de dicha Directiva (para la población situada al norte del río Duero) y en los Anexos II y IV (para la población al sur del anterior río). Pero veamos qué significan cada uno de estos Anexos.

  • En el Anexo V se citan todas las especies animales y vegetales de interés comunitario cuya recogida en la naturaleza y cuya explotación pueden ser objeto de medidas de gestión.
  • En el Anexo IV se citan todas las especies animales y vegetales de interés comunitario que requieren protección estricta.
  • En el Anexo II se citan todas las especies animales y vegetales de interés comunitario para cuya conservación es necesario designar zonas especiales de conservación.

Ahora definamos que es una “especie de interés comunitario” según la Directiva Hábitats. Textualmente:

“especies de interés comunitario: las que;

  • sean raras, es decir que sus poblaciones son de pequeño tamaño y que, sin estar actualmente en peligro ni ser vulnerables, podrían estarlo o serlo. Dichas especies se localizan en área geográficas limitadas o se encuentran dispersas en una superficie más amplia; o bien
  • sean vulnerables, es decir que su paso a la categoría de las especies en peligro se considera probable en un futuro próximo en caso de persistir los factores que ocasionen la amenaza; o bien
  • estén en peligro, salvo aquéllas cuya área de distribución natural se extiende de forma marginal en dicho territorio y no estén ni amenazadas ni sean vulnerables en el área del paleártico occidental o bien
  • sean endémicas y requieran especial atención debido a la singularidad de su hábitat y/o posibles repercusiones que su explotación pueda tener para su conservación”.

ESQUIVANDO LA DIRECTIVA HÁBITATS

Pero no nos despistemos con términos legales y sigamos con la línea argumental. Según el Anexo V de dicha Directiva, las especies incluidas en él pueden ser objeto de medidas de gestión. Pero en ningún momento especifica que el término “gestión” implique únicamente un control poblacional. Bajo este escenario, cada Comunidad Autónoma reinterpreta la Directiva a su antojo, establecen sus propias leyes y decretos que permiten modificarla y basa las principales medidas de gestión del lobo en:

  1. el control de sus poblaciones
  2. las compensaciones de daños provocados al ganado

Pongamos como ejemplo a Galicia, Asturias y Castilla-León, donde se encuentra el grueso de la población de lobos y algunas de las legislaciones (lo normal es que haya más de una) que contemplan la caza de ejemplares como medida de gestión.

Comunidad Autónoma

Ley Significado

Galicia

Decreto 284/2001

Incluye al lobo como especie cinegética en el Anexo IV

Asturias

El Decreto 23/2015  regula el II Plan de Gestión del Lobo en el Principado de Asturias

El apartado 7.5 del mismo plan establece que en las reservas de caza los cazadores podrán abatir lobos en cacerías de otras especies “como apoyo para alcanzar los cupos asignados”

Castilla y León

Decreto 65/2011

Regula la conservación de las especies cinegéticas de Castilla y León, su aprovechamiento sostenible y el control poblacional de la fauna silvestre

La mayor parte de la población de lobos se distribuye por Galicia, Asturias y Castilla-León, todas ellas con un Plan de Gestión para la especie y en el que contemplan los controles de población como principal herramienta de gestión, junto con la compensación de daños, tal y como se ve en la tabla. Huelga decir que los controles son indiscriminados (no se seleccionan ejemplares, se eliminan al azar), se realizan de forma regular (anualmente) y lo que es más importante, no se correlacionan con los daños o perjuicios al ganado. Estos controles poblacionales también se llevan a cabo en País Vasco, Cantabria y La Rioja.

Son varios los estudios que han revelado que, al contrario de lo esperado, la depredación sobre el ganado no disminuye al eliminar lobos, sino que aumenta hasta que no se ha eliminado el 25% de la población. Wielgus y Peebles (2014) así lo demostraron en Idaho, Montana y Wyoming y posteriormente Fernández-Gil y colaboradores (2016) en Asturias. También lo vimos en una de las entradas anteriores del blog (¿Es efectivo eliminar lobos para evitar los ataques recurrentes al ganado?; Bradley et al., 2015). No es necesario decir que eliminar el 25% de la población de lobos en España, situaría a la especie en una de esas situaciones en las que las “especies de interés comunitario” no pueden estar según indica la Directiva Hábitats.

Lo curioso es que estas Comunidades, después de realizar anualmente los controles poblacionales de lobos, no comprueban si disminuyen los ataques o las pérdidas provocadas al ganado, o si lo hacen, no publican los resultados.

Otro de los argumentos para permitir o contemplar el control poblacional como una medida “razonable” de gestión ha sido que “aumenta la tolerancia” hacia la especie. Pero se ha observado que provocan lo contrario e incluso pueden llegar a fomentar el furtivismo. Hogberg y colaboradores (2015) así lo comprobaron en Wisconsin, al igual que Chapron y Treves (2016) en Wisconsin y Michigan.

Por otro lado, se intenta justificar el control poblacional bajo la premisa de que la población de lobos ha aumentado. Otro tema sobre el que se ha debatido mucho. Según el último censo de lobo ibérico realizado en España (2012-2014), se han localizado 297 manadas. En el 2007, según el Atlas y Libro Rojo de los Mamíferos Terrestres de España, el inventario fue de 250, aunque se advierte que se empleó distinta metodología (Ministerio de Medio Ambiente, 2016).

Si recurrimos a la Genética de la Conservación, los números importan pero de distinta manera. Así nos lo explicó Jorge Echegaray en una charla sobre el lobo ibérico en Solana del Pino en septiembre de 2013. Según los datos que hemos manejado, obviando algo tan importante para comparar números como es el hecho de usar metodologías distintas, se podría decir que la población de lobos ha aumentado en España. Pero si lo importante para una población es la supervivencia y el porcentaje de los adultos reproductores, la cosa cambia. Más allá de los números, una cuestión de vital importancia para la supervivencia de una población es su viabilidad genética. La diversidad genética propicia mejores individuos a nivel de aptitud a corto plazo y mejora la tasa de supervivencia a largo plazo. En estos términos merece la pena distinguir entre población efectiva y población estimada. Dentro de la población efectiva se engloban todos los individuos que tienen la misma probabilidad de contribuir con sus genes a la siguiente generación. Teniendo en cuenta que en una manada sólo se reproduce la pareja dominante, la población efectiva de lobos en España según el censo 2012-2014 sería de 594 (297 x 2) ejemplares reproductores. Según algunos estudios, la mínima población de lobos que asegura su viabilidad genética a corto plazo se ha estimado en 100- 500 ejemplares reproductores, que deberían extenderse por un área continua de 12000-60000 km2 (Soulé, 1980, 1982) o de 39000-78000 km2 (Frankel y Soulé, 1981). Siendo realistas, es poco probable que la población ibérica de lobos reciba nuevos genes de sus congéneres vecinos de Francia o Italia y no se encuentra tan alejada de esos 500 ejemplares reproductores que aseguran su viabilidad genética.

CONCLUSIONES

Según la Directiva Hábitats: “deben establecerse medidas de gestión para determinadas especies, si su estado de conservación lo justifica, incluida la prohibición de determinadas modalidades de captura o de muerte, a la vez que se establecen posibles excepciones bajo determinadas condiciones”. La Directiva en ningún momento establece medida de gestión = control letal de la población. Algunos se acogerán a las siguientes “posibles excepciones”:

  • “Posible excepción 1”: “el control de poblaciones minimiza los ataques al ganado”. Ya existen estudios con datos que corroboran lo contrario tanto a nivel nacional como internacional. Sólo eliminando el 25% de la población de lobos se conseguiría ese objetivo, algo que no se puede permitir desde ningún punto de vista (ni ético, ni ecológico, ni conservacionista). Por otra parte, no se comprueba que después de los controles de población los ataques al ganado disminuyan.
  • “Posible excepción 2”: “el control poblacional aumenta la tolerancia hacia los lobos”. De nuevo existen estudios que demuestran lo contrario, por no hablar de la encarnizada polémica (por llamarlo de alguna manera) que se puede observar en las redes sociales y los medios de comunicación entre grupos pro-lobo y anti-lobo.
  • “Posible excepción 3”: “el control poblacional es necesario porque las poblaciones han aumentado en los últimos años y no tienen depredadores para controlarlas”. Si asumimos ese aumento de población (muy discutible por falta de una metodología similar entre estudios que permita compararlos significativamente), deberíamos tener en cuenta el tamaño efectivo de la población. Si el rango superior para asegurar la viabilidad genética está en los 500 ejemplares y tenemos 594, no es para permitirnos el lujo de matar más de 1oo ejemplares anuales de forma legal, sin tener en cuenta las pérdidas añadidas por el furtivismo que además no se pueden cuantificar.

Por lo tanto, la reflexión inevitable es:

“Si matar lobos no reduce los ataques al ganado, no aumenta la tolerancia de los afectados y del medio rural y no tenemos una superpoblación de lobos (saludable en términos de viabilidad genética) y en caso de tenerla ella misma tiene sus propios medios de regulación…¿Cuáles son las “justificaciones” para continuar matando lobos como principal medida de gestión de la especie?”

REFERENCIAS

Bradley, E. H., H. S. Robinson, E. B. Edwards, K. Kunkel, M. D. Jimenez, J. Gude and T. Grimm (2015). «Effects of Wolf Removal on Livestock Depredation Recurrence and Wolf Recovery in Montana, Idaho, and Wyoming.» The Journal of Wildlife Management 79 (8): 1337-1346.

Chapron, G. and Treves, A. (2016). “Blood does not buy goodwill: allowing culling increases poaching of a large carnivore”. Proceedings of the Royal Society B 283 (1830).

Hogberg, J., A. Treves, B. Shaw and L. Naughton-Treves (2015). «Changes in attitudes toward wolves before and after an inaugural public hunting and trapping season: early evidence from Wisconsin’s wolf range». Environmental Conservation: 1-11.

Fernández-Gil, A., J. Naves, M. Quevedo, E. Revilla and M. Delibes (2016). «Conflict misleads large carnivore management and conservation: brown bears and wolves in Spain.» PLoS One 11(3): 13.

Frankel, O. H., y Soulè, M. H. (1981). “Conservation and evolution”. Cambridge Univ. Press. Cambridge, London.

Ministerio de Medio Ambiente (2016). Consultado el 3 de junio de 2016. http://www.magrama.gob.es/es/biodiversidad/temas/inventarios-nacionales/censo_lobo_espana_2012_14_tcm7-414048.pdf

Soulé, M. E. (1982). “Genetics wpeets of ecosystem conservation”. En Conservation of ecosystems: theory and practice. W. R. Siegfried & B. R. Davies (eds.). South African Natl. Sci. Prog. Rep., 61. CSIR, Pretoria.

Soulé, M. E. (1980). “Tresholds for survival: maintaining fitness and evolutionary potential. En Conservation Biology: An evolutionary-ecological perspective. M. E. Soulé & B. A. Wilcox (eds.). Sinauer Associates, Sunderiand, Mus.

Wielgus, R. and K. A. Peebles (2014). «Effects of Wolf Mortality on Livestock Depredations.» PLoS One 9: 16.