Este trabajo describió las estrategias de supervivencia de los lobos en hábitats empobrecidos y los conflictos que surgieron con los ganaderos en una zona del norte de Portugal. El estudio fue publicado en la revista Journal of Zoology en el año 2000. El «Factor de Impacto» es un indicador bibliométrico usado para medir la calidad de una revista en función del promedio de citas que reciben los artículos publicados en un período de dos años. Actualmente es el indicador más utilizado a nivel mundial en los procesos de evaluación de revistas. En el año 2015 (aún no están disponibles los datos para el año 2016), la revista Journal of Zoology tuvo un «Factor de Impacto» de 1,819. La siguiente tabla muestra la clasificación de la revista en su categoría temática en función de este parámetro en el año 2015 (Journal Citation Reports, 2016).
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Categoría de la revista |
Total de revistas | Posición de la revista | Cuartil |
| Zoología | 160 | 33 |
Q1 |
El autor y otros datos del artículo:
Vos, J. (2000). «Food habits and livestock depredation of two Iberian wolf packs (Canis lupus signatus) in the north of Portugal.» Journal of Zoology 251: 457-462.
Para examinar la ecología trófica de los lobos, se estudiaron los hábitos alimenticios de dos manadas a través del análisis de excrementos. El impacto sobre el ganado doméstico se determinó a través de los documentos del gobierno acerca de los daños provocados por los lobos. Las entrevistas con los pastores locales se compararon con los resultados del análisis de excrementos. En el estudio también se discutió acerca de la selección de presas en relación con su disponibilidad, al igual que los riesgos de ser depredados de los ungulados domésticos por parte del lobo.
Las dos áreas de estudio pertenecieron a la parte norte de Portugal.
El área de estudio A (130 km2) se localizó en el noreste de Portugal, al sur de Porto en medio de la cordillera Arada. La producción ganadera de cabras Capra hircus, ovejas Ovis aries y vacas Bos taurus fue uno de los principales recursos económicos de la zona. El jabalí Sus scrofa estuvo presente de forma esporádica y sólo a baja altitud; ningún otro ungulado silvestre se registró en este área (Pereira, 1988). La caza fue regular en toda la zona.
El área de estudio B (240 km2) se situó en el Parque Nacional de Peneda-Gerês, cerca de la frontera española en el norte de Portugal. La producción ganadera también fue importante: ovejas, cabras, vacas y caballos “Garranos” Equus caballus que pastaron todo el año con poca vigilancia. Los jabalís se situaron en los fondos de los valles. El corzo Capreolus capreolus se encontró en números bajos en todo el área del Parque Nacional (Vignon, 1995). No se permitió la caza dentro del Parque, pero la caza furtiva fue habitual.
Los excrementos fueron recogidos a lo largo de rutas que fueron examinadas cada 2 o 3 días desde abril hasta octubre de 1996. Se recorrieron un total de 617 km en el área de estudio A y 517 km en el área de estudio B. Las distancias fueron recorridas a pie o en bicicleta. Se midió la frecuencia de aparición de cada presa expresada como el porcentaje de excrementos que contienen una presa determinada y el volumen relativo de cada tipo de alimento (Ciucci et al., 1996). Para determinar la preferencia de cada tipo de presa, se usó el índice Chesson (del inglés Chesson index) (Chesson, 1978).
Se realizaron entrevistas a pastores en todos los pueblos (52) de las dos áreas de estudio. Se les preguntó acerca de la depredación del ganado, las especies involucradas, el supuesto depredador, la localización y especificaciones acerca de cada depredación. Si no hubo presencia de lobos después de un episodio de depredación, sin ningún resto de ganado y no se observó ningún lobo durante el ataque, el suceso no fue considerado como depredación por parte del lobo. Cuando fue posible, se investigaron las depredaciones. La presencia de perros asilvestrados en el área de estudio fue evaluada a través de investigaciones y observaciones personales. Para más información, el autor consultó informes de la región sobre daños causados por el lobo. Se estudiaron el tipo de explotación ganadera y los métodos de protección de los pastores, así como el número de animales que poseían. Para el cálculo de la preferencia de presas, se confirmó el número de cabras, ovejas, caballos y vacas dados por los propietarios a través de conteos en el campo en la evaluación de la abundancia relativa de cada especie en el medio.
RESULTADOS
Se recogieron un total de 87 excrementos de lobo, desde abril hasta octubre de 1996 (41 en el área de estudio A y 46 en el área de estudio B). En ambas áreas de estudio, el pelo y los huesos de mamíferos fueron los principales elementos en las heces. En el área de estudio A, la dieta estuvo constituida casi siempre por un solo tipo de alimento. La cabra doméstica constituyó el 97,5 % de todas las presas en los excrementos. Los perros Canis familiaris fueron una presa ocasional. No se encontró pelo ni ninguna otra evidencia de consumo de ovejas en las heces analizadas. En el área de estudio B, las cabras y los caballos formaron el 58,7% y el 41,3%, respectivamente, de todos los tipos de presas en las heces de lobo. Los perros fueron presas ocasionales y no se detectó evidencia de depredación o consumo de ovejas en los excrementos. No hubo pérdidas de vacas ni durante el estudio ni en las áreas estudiadas.
En el área de estudio A, los lobos depredaron sobre todo cabras (81,94% de los ataques, n =72). La preferencia de los lobos basada en la disponibilidad de presas y el análisis de excrementos se decantó hacia las cabras. En el área de estudio B, los lobos depredaron casi siempre sobre cabras (41,7% de los ataques, n = 48). La preferencia de los lobos en esta región fue hacia los caballos en lugar de hacia las cabras. Aunque los registros gubernamentales indicaron depredación de ovejas, no se encontraron restos de ellas en los excrementos de ninguna de las dos zonas de estudio. Los lobos mataron un porcentaje relativamente pequeño de la población disponible de presas: 1% de las cabras y el 5,1% de las ovejas en el área de estudio A y el 0,3% y el 0,4% respectivamente en el área de estudio B. En el área B, el 2,1% de todos los caballos fueron objeto de depredación por parte del lobo.
Los lobos prefirieron atacar rebaños numerosos de cabras. Los rebaños de >900 cabras sufrieron el mayor número de ataques (91% de los ataques, n = 59 en el área de estudio A y B). Los rebaños <200 cabras no sufrieron depredación.
INTERPRETACIÓN DE LOS RESULTADOS SEGÚN EL AUTOR
A pesar de que este estudio abarcó un período corto en primavera y verano, resultó sorprendente que los lobos estudiados en estas áreas sobrevivieran por completo de ganado doméstico. La dieta de los lobos se basó principalmente en cabras. La presencia de miles de ellas en ambas áreas de estudio y su tendencia a expandirse por todos los montes las convirtió, de lejos, en la presa más disponible. De acuerdo con los documentos del gobierno sobre ataques de lobos, las ovejas fueron una presa regular, pero no se encontró ninguna evidencia en las heces recogidas durante este estudio de que lobos se alimentasen de ellas. Podría ser estadísticamente posible que los excrementos se hubiesen perdido durante la recogida en el campo, pero la diferencia entre los documentos del gobierno y los resultados del análisis de excrementos fue demasiado grande para ser explicada solamente por este sesgo. Como alternativa, los lobos pudieron matar a las ovejas, pero no alimentarse de ellas. Esto puede suceder si los pastores ahuyentan a los lobos o si las ovejas permanecen muy cerca de los pueblos, situaciones que pueden darse con frecuencia. Otra explicación podría ser que los pastores atribuyesen ilegalmente la causa de la muerte de las ovejas a los lobos cuando la causa pudo haber sido otra. Los ataques de los lobos a las cabras se producen mayoritariamente en las montañas, donde los lobos arrastran los cadáveres fuera de la vista, evitando que los pastores encuentren los restos de sus cabras. Los cadáveres de las ovejas son más fáciles de encontrar por su proximidad a los pueblos. Estas hipótesis no son mutualmente excluyentes y una combinación pudo ser la explicación más probable a la diferencia entre el análisis de excrementos y los datos del gobierno acerca de la depredación de los lobos.
La preferencia de los lobos por los équidos en el área de estudio B se pudo explicar por la práctica de los pastores de dejar los caballos libres durante todo el año y durante la noche y el día. Los lobos pudieron atacarlos durante la noche, lo que reduce los riesgos de cualquier encuentro con los humanos. En verano, los potros del caballo pudieron constituir una presa fácil para los lobos. Los perros fueron una presa ocasional, al parecer se trató de perros pastores o de caza, ya que ningún perro salvaje se registró en ambas áreas de estudio. Los lobos evitaron las vacas; su capacidad de protegerse a sí mismas y a sus descendientes contra los lobos pudo ser la principal razón de este resultado (Alvares, 1995).
Los jabalís no formaron parte de la dieta del lobo. No estuvieron presentes en las áreas de estudio durante la primavera y el verano. Dejaron las llanuras bajas y fueron a alimentarse de maíz en las montañas alrededor de los pueblos únicamente al final del verano. El corzo estuvo presente en el área de estudio B, pero los lobos no depredaron sobre él. A causa del furtivismo, fue muy escaso en la zona del Parque Nacional (Alvares, 1995).
En el área de estudio A, la depredación del ganado fue selectiva de acuerdo con el tamaño del rebaño. Los rebaños de menos de 200 cabras casi nunca fueron atacados durante el período de estudio, en comparación con los grandes rebaños de más de 900 cabras. En las regiones consideradas en este estudio, las cabras fueron conducidas por un número de pastores que varió entre 1 y 3 y por uno dos perros mestizos, dependiendo del tamaño del rebaño. No usaron perros guardianes propiamente dichos, pero los pastores sacaron sus rebaños al amanecer y los guardaron cada noche para prevenir los ataques de los lobos. Normalmente, las cabras se extendieron por toda la montaña y no permanecieron juntas. Cuando los rebaños son de más de 200 cabras es imposible para uno o dos pastores protegerlas de los ataques de los lobos en estas áreas montañosas y tupidas.
El autor pensó que el principal problema para la conservación del lobo en el norte de Portugal fue la ausencia o escasez de presas silvestres. El lobo se alimentó completamente de ganado, aunque la depredación se pudo reducir mediante el uso de perros guardianes del ganado y la reducción del tamaño de los rebaños. Por desgracia, en las zonas montañosas, como las áreas de estudio A y B, la población local pareció haber abandonado estas medidas de protección. Además, el gobierno no otorgó información ni ayuda eficiente a los pastores de estas regiones. La compensación prometida por el gobierno local tardaba en llegar más de 3 o 4 años y las condiciones requeridas para que fuesen recibidas fueron difíciles de llevar a cabo. Los pastores tenían que llamar por teléfono dentro de las 48 h posteriores al ataque y mostrar los restos del animal muerto, pero como se mencionó anteriormente, la mayoría de los ataques se produjeron en las montañas y se encontraron pocos cadáveres. Esta situación no animó a los pastores hablar de sus pérdidas, y se las arreglaron para solventar el problema por sí mismos. Pudo ser probable que durante varios años, un equilibrio asegurase la supervivencia de los lobos a pesar de su impacto sobre el ganado y la caza por parte del hombre. Si las pérdidas no superaban un determinado porcentaje, los pastores no perseguían a los lobos. Por aquel entonces, el número de ovejas y cabras estaba disminuyendo, y los pueblos eran abandonados en muchas regiones, debido a la dificultad de la supervivencia en los valles. Con la principal fuente de alimento en descenso y sin presas silvestres disponibles, los lobos podrían desaparecer de estas regiones.
El autor concluyó que las regiones descritas se merecen un estudio más detallado, para comprender la estrecha relación entre los seres humanos y los lobos, al igual que la estrategia de supervivencia del lobo en estas áreas empobrecidas. Finalmente opinó que la conservación de los lobos en estas áreas dependerá de la restauración de los ungulados autóctonos y de la gestión de la depredación sobre el ganado.
REFERENCIAS
Álvares, F. J. (1995). “Aspectos da distribuição e ecologia do lobo no noroeste de Portugal. O caso do Parque Nacional da Peneda-Gerês”. Relatório de estágio para a obtenção de licenciatura em Recursos Fanísticos e Ambiente, Faculdade de Ciências da Universidade de Lisboa.
Chesson, J. (1978). “Measuring preference in selective predation”. Ecology 59: 211-215.
Ciucci, P., L. Boitani, E. R. Pellicioni, M. Rocco and I. Guy (1996). “A comparison of scat-analysis methods to assess the diet of the wolf Canis lupus”. Wildl. Biol. 2: 37-48.
Journal Citation Reports (2016). Consultado el 18 de Junio de 2016. http://sauwok5.fecyt.es/admin-apps/JCR/JCR?RQ=IF_CAT_BOXPLOT&rank=1&journal=J+ZOOL
Pereira, M. (1988). “Comptabilidade corço/lobo em Portugal”. Lisboa: Direcção Geral das Florestas.
Vignon, V. (1995). “Analyse de la prédation des ongulés par les loups (Canis lupus) dans un massif des monts Cantabriques (Asturies, Espagne)”. Cah. Ethol. 15 (1): 8-92.