Uno de los objetivos de este estudio fue evaluar la eficacia de los perros en la protección de animales de granja, con el fin de excluir a lobos, coyotes (Canis latrans), ciervos de cola blanca (Odocoileus virginianus) y mesodepredadores (depredadores de mediano tamaño) de los pastos. El trabajo fue publicado en la revista Wildlife Research. En el año 2015 (aún no están disponibles los datos para el año 2016), la revista Wildlife Research tuvo un «Factor de Impacto» de 1,000. La siguiente tabla muestra la clasificación de la revista en su categoría temática en función de este parámetro en el año 2014 (Journal Citation Reports, 2016).
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Categoría de la revista |
Total de revistas | Posición de la revista | Cuartil |
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Ecología |
149 | 115 |
Q4 |
| Zoología | 160 | 78 |
Q2 |
Los autores y otros datos del artículo:
Gehring, T. M., K. C. VerCauteren, M. L. Provost and A. C. Cellar (2010). «Utility of livestock-protection dogs for deterring wildlife from cattle farms.» Wildlife Research 37 (8): 715-721.
Algunos ganaderos de la zona oeste de los Grandes Lagos en Estados Unidos, se han visto afectados negativamente por las pérdidas de ganado asociadas a la depredación y a la enfermedad infecciosa transmitida por animales silvestres. En Michigan, y, más recientemente, en Minnesota, el ciervo de cola blanca infecta continuamente al ganado de tuberculosis bovina (Mycobacterium bovis; Palmer et al., 2001; O’Brien et al., 2002).
El objetivo de los autores fue determinar si los perros guardianes, socializados y unidos al ganado, podrían reducir el uso de la fauna silvestre de los pastos para el ganado, una medida para reducir el riesgo de depredación y la transmisión de enfermedades. Su predicción fue que los perros guardianes reducirían el número de lobos, coyotes, ciervos de cola blanca y mesodepredadores en los pastizales para el ganado, y la cantidad de tiempo que los ciervos pasaron en los pastizales.
Durante 2005-2008, se estudió a los perros guardianes dentro de un área situada en el oeste de la península superior de Michigan, incluyendo los condados de Houghton, Iron, Marquette y Ontonagon.
Se seleccionaron 9 granjas de vacas para carne teniendo en cuenta su ubicación dentro del área de estudio, el hábitat, el ganado en los pastos y su disposición a participar en el estudio. Las granjas contuvieron 19-50 cabezas de ganado en pastos cercados de 10-40 ha. Durante junio-septiembre el ganado se encontró en los pastos y, confinado cerca de las granjas o bien en los edificios durante el resto del año. Todas las granjas estuvieron rodeadas de bosques y seis de ellas incluyeron zonas boscosas dentro de una porción de pastos. Todas las granjas existentes tuvieron cercados electrificados (≥tres cables eléctricos y una altura total de 110 cm), que se usaron para mantener el ganado dentro los pastos. Se añadió una hebra electrificada de alambre a 0,25 m del suelo y cables adicionales para mantener las uniones a 0,33 m en cada granja (Gehring et al., 2010).
Inicialmente se usaron los rastros de invierno y los datos de radio-telemetría del Departamento de Recursos Naturales y Medio Ambiente de Michigan para identificar zonas de estudio probables donde se superpusieran los lobos y las granjas. Estas áreas fueron lugares en los que el Departamento había supervisado manadas de lobos con radio-collar dentro de los 1-2 años del presente estudio. De forma anual, se realizaron seguimientos de huellas y excrementos a lo largo de caminos de tierra y en las granjas situadas dentro de estas áreas. Estos seguimientos fueron durante el final del invierno y el comienzo del verano, para confirmar la presencia de lobos en el interior de los 5 km de granjas experimentales potenciales.
La asignación a las granjas con perros guardianes (n = 6) o de control (sin perro, n = 3) fue aleatoria. Se situaron a 10 km de distancia, para asegurar que los animales silvestres tuvieran el mismo acceso a ambos tipos de explotación. Además, se confirmó que todos los pastos agrícolas fueron usados por lobos, coyotes, ciervos y mesodepredadores -mapaches (Procyon lotor), zarigüeyas (Didelphis virginiana), zorros (Vulpes vulpes) y mofetas rayadas (Mephitis mephitis)-, en base a los censos de rastros realizados antes del comienzo del experimento.
Los perros guardianes fueron entrenados desde las 7-8 semanas de vida por personal especializado que lo integró en las granjas de ganado objeto de estudio.
Se registraron las visitas de los lobos, coyotes, ciervos y mesodepredadores a las granjas de tratamiento y control mediante el uso de franjas de huellas, sobre las que no se depositaron atrayentes. Las revisiones se llevaron a cabo dos veces por semana de mayo a agosto, con las granjas de tratamiento y de control supervisadas simultáneamente durante la toma de muestras en períodos de 6 días.
Entre el 22-25 junio de 2006, se llevaron a cabo muestreos de aves en dos de las granjas con perros y en otras dos de control. Debido a un tamaño de muestra tan pequeño no se llevaron a cabo análisis estadísticos para comparar las granjas.
Entre junio y agosto de 2007 y de 2008, se usó la observación directa para medir el tiempo que los ciervos permanecieron en los pastos de ganado en cuatro granjas con perros y en tres granjas de control. Para ello, se vigilaron los pastos de cada explotación durante 2 horas una vez por semana durante 7 semanas, desde 1 h 40 min antes hasta 20 min después de la puesta del sol.
RESULTADOS
Las granjas con perros guardianes tuvieron un menor número de visitas de lobos, coyotes y ciervos que las granjas de control. No se detectó un efecto tiempo para los lobos, coyotes, o ciervos. Sólo alguna vez se registraron lobos en las granjas con perros en 2005, un año antes de que estuvieran presentes. Durante el año 2005, las visitas de coyotes, ciervos y mesodepredadores fueron similares en las granjas con perros y control. Una vez que los perros guardianes estuvieron presentes, las visitas de lobos y coyotes se redujeron a cero en las granjas protegidas, y aumentaron ligeramente en las granjas de control. No hubo depredaciones de ganado en las granjas protegidas, mientras que las granjas vecinas sí las sufrieron. La visita de ciervos fue menor en las fincas con perros guardianes, y se mantuvieron relativamente estables a lo largo del tiempo. También se detectó una ligera disminución de las visitas de mesodepredadores durante el primer año que estuvieron presentes los perros, en comparación con las granjas de control.
No hubo diferencias en la cantidad de tiempo que los ciervos dedicaron a los pastos durante el año 2007, mientras que pasaron menos tiempo en los pastos de las granjas con perros que en los de control durante el año 2008. Durante 2007 y 2008, los ciervos gastaron un promedio de 3,8 min y 1,2 min en los pastos protegidos en comparación con los 18,4 min y 21,6 min en los pastos de control, respectivamente.
INTERPRETACIÓN DE LOS DATOS SEGÚN LOS AUTORES
Según los autores, el estudio demostró un menor uso de los pastos de ganado por lobos y coyotes, con índices de visitas reducidos hasta 0. Por este motivo, sugirieron que los perros guardianes de ganado podrían ser eficaces para reducir el riesgo de depredación de ganado por los lobos y coyotes en los pastos asociados a pequeñas y medianas explotaciones de ganado vacuno.
El estudio demostró un menor uso de los pastos de ganado por parte de los ciervos, aparte del tiempo empleado en los pastos durante un año. Los resultados avalan el hecho de que los perros entrenados pueden reducir la posibilidad de transmisión de enfermedades entre el ganado y los ciervos al reducir el uso y el tiempo dedicado a los pastos por parte de estos últimos.
Se observó una ligera disminución en las visitas de mesodepredadores a los pastos de ganado durante el primer año que los perros estuvieron presentes. Pero los autores no pudieron continuar monitoreando la actividad los años siguientes. Por lo tanto, no pudieron asegurar que la efectividad de los perros guardianes para disuadir mesodepredadores aumentase a medida que los perros creciesen y se convirtieran en mejores protectores.
Se obtuvieron algunos datos preliminares que sugirieron que los pastos de control tuvieron un menor número de nidos de aves que anidaron en el suelo, posiblemente debido a una mayor tasa de depredación de nidos por parte de mesodepredadores (Gehring et al., 2010b). De ser así, los perros también podrían servir como una herramienta más general para objetivos de Conservación, como la reducción de la mortalidad de las aves que anidan en el suelo mediante la limitación del uso de los pastos a especies de mamíferos de la fauna silvestre. Sin embargo, es necesaria más investigación sobre este tema.
Las franjas de huellas que se usaron fueron un método pasivo para monitorizar la visita de animales silvestres. Las tasas de visita de depredadores fueron bajas, sin embargo, mostraron diferencias entre las granjas con perros guardianes y las control. No se pudo determinar si los niveles más altos de visitas fueron disuadidos por los perros guardianes. Los autores sugirieron que algunas visitas no deben interpretarse como una medida de la ineficacia de los perros guardianes. Las franjas no midieron el resultado del traspaso de animales a los pastos. Los perros guardianes todavía serían eficaces si persiguiesen a la fauna y limitasen las interacciones entre la fauna silvestre y el ganado. Además, la detección imperfecta de la fauna por parte de los perros podría permitir que la fauna usase temporalmente los pastos, lo que probablemente podría explicar las cantidades iguales de tiempo que los ciervos gastaron en las granjas con perros y de control durante el año 2007.
El coste estimado de cada perro guardián en este estudio fue 1040 dólares americanos por año.
Los autores concluyeron que los resultados han proporcionado pruebas de que los perros guardianes del ganado son una herramienta de gestión no letal efectiva para disuadir a lobos, coyotes y ciervos de los pastos del ganado. Incluso podrían tener una aplicación más general en la protección del ganado y los pastos de una variedad de especies de fauna silvestre, y parecen ser una herramienta de conservación muy versátil y general para la gestión de conflictos que la vida silvestre genera a los seres humanos. Podrían servir como una valiosa herramienta de gestión pro-activa que los ganaderos podrían aplicar a la cría de ganado para ayudar a reducir las pérdidas de ganado producida por las enfermedades y depredación de la fauna silvestre.
REFERENCIAS
Gehring, T. M., K. C. VerCauteren, A. C. and Cellar, A. C. (2010). “Good fences make good neighbors: implementation of electric fencing for establishing effective livestock protection dogs”. Human–Wildlife Interactions 4: 144–149.
Gehring, T. M., K. C. VerCauteren and J.-M. Landry, J.-M. (2010b). “Livestock protection dogs in the 21st century: is an ancient tool relevant to modern conservation challenges?”. Bioscience 60: 299–308.
Journal Citation Reports (2016). Consultado el 1 de Agosto de 2016. https://jcr.incites.thomsonreuters.com/JCRJournalProfileAction.action?pg=JRNLPROF&journalImpactFactor=1&year=2015&journalTitle=WILDLIFE%20RESEARCH&edition=SCIE&journal=WILDLIFE%20RES
O’Brien, D. J., S. M. Schmitt, J. S. Fierke, S. A. Hogle, S. R. Winterstein, T. M. Cooley, W. E. Moritz, K. L. Diegel, S. D. Fitzgerald, D. E. Berry and J. B. Kaneene (2002). “Epidemiology of Mycobacterium bovis in free-ranging white-tailed deer, Michigan, USA, 1995–2000”. Preventive Veterinary Medicine 54: 47 –63.
Palmer, M. V., W. R. Waters and D. L. Whipple (2004). “Investigation of the transmission of Mycobacterium bovis from deer to cattle through indirect contact”. American Journal of Veterinary Research 65: 1483–1489.