Evaluación de los factores relacionados con la depredación de ganado por parte del lobo en los pastos cercados de Montana e Idaho

Los autores centraron su investigación en la depredación de ganado que se produjo dentro de los vallados con el fin de proporcionar información que, basándose en su criterio, podría facilitar en mayor grado el desarrollo de métodos de prevención no letales. Trataron de averiguar los factores potencialmente relacionados con la depredación de ganado mediante factores de medición en el momento de los casos de depredación y examinar los factores que mejor describieron a los pastos que experimentaron depredaciones.

Este estudio fue publicado en la revista Wildlife Society Bulletin en el año 2015. En el año 2015 (aún no están disponibles los datos para el año 2016), la revista Wildlife Society Bulletin tuvo un «Factor de Impacto» de 0,781. La siguiente tabla muestra la clasificación de la revista en su categoría temática en función de este parámetro en el año 2015 (Journal Citation Reports, 2016).

Categoría de la revista

Total de revistas Posición de la revista Cuartil
Conservación de la Biodiversidad 49 32

Q3

Los autores y otros datos del artículo:

Bradley, E. H. and D. H. Pletscher (2005). «Assessing factors related to wolf depredation of cattle in fenced pastures in Montana and Idaho”. Wildlife Society Bulletin 33 (4): 1256-1265.

METODOLOGÍA

Para determinar qué factores pudieron estar relacionados con la depredación del lobo sobre el ganado en los pastos cercados, se compararon los pastos de ranchos que habían experimentado depredación confirmada por parte de lobo, con los pastos de ranchos cercanos y sin depredación.

Se tomaron muestras de ranchos dentro de cada una de las 3 áreas de gestión para la recuperación del lobo en el noroeste de Estados Unidos designados por el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos (USFWS, 1987): noroeste de Montana, Idaho central y las áreas de recuperación de Yellowstone. Se seleccionaron las comunidades ganaderas que experimentaron múltiples conflictos dentro de estas áreas entre 1994-2002.

Los ranchos de vacas tuvieron a menudo múltiples pastos para el ganado y con frecuencia, éste fue trasladado a diferentes pastizales durante distintas épocas del año. Por lo tanto, las condiciones cambiaron en función de la pradera en la que estuvieron. Por esta razón, se trataron los pastos como una unidad de muestreo y se registraron las variables en el momento en que ocurrieron las depredaciones. Los pastos adyacentes al mismo rancho fueron tratados como un único pasto. Algunos rancheros experimentaron múltiples depredaciones por las mismas o diferentes manadas de lobos y en diferentes estaciones o años, en los que las condiciones habían cambiado y el ganado se encontró en diferentes pastos. Se tomaron muestras de pastos como lo fueron durante cada escenario de depredación, siempre y cuando 1) el pasto (unidad de muestreo) hubo cambiado, o 2) diferentes manadas de lobos estuvieron involucradas en los eventos de depredación.

Los autores contactaron con los ganaderos y realizaron entrevistas personales para reunir datos acerca de las características del pasto. Por cada rancho donde se produjo una depredación, al mismo tiempo, localizaron hasta 5 ranchos cercanos sin depredación y recogieron datos sobre los pastos usados para pastoreo. Se seleccionaron los ranchos en los que pastó el ganado vacuno, no tuvieron ningún ataque de lobo reivindicado, y estuvieron ubicados dentro del territorio de caza conocido de la manada de lobos (basado en radio-telemetría). Se incluyeron los ranchos que afirmaron haber tenido lobos en su propiedad y estuvieron a una distancia razonable para un lobo en los casos en que los datos de radio-telemetría no estuvieron disponibles. En tales casos, se realizó una referencia cruzada con respecto a la actividad de la manada, poniéndose en contacto con los funcionarios locales de fauna.

Se les preguntó a los ganaderos de ranchos con depredación y sin ella, con respecto a los siguientes factores en el momento de los hechos: 1) la ubicación de los pastos, 2) número total de ganado que pastaba, 3) raza de ganado, 4) tipo de ganado pastando (parejas de vacas y terneros, terneros de un año, o mezcla), y 5) si los ciervos (Cervus elaphus) estuvieron presentes o ausentes en y alrededor de los pastos. Además, se les preguntó cómo habían gestionado la eliminación de los cadáveres de ganado (si los habían retirado o no). Se consideraron los cadáveres que fueron enterrados como eliminados a menos que los ganaderos indicasen que los depredadores hubieran accedido a ellos. También se les preguntó con respecto a las circunstancias atenuantes de las que fueron conscientes en el momento de la depredación que pudieron haber aumentado la vulnerabilidad de los animales depredados.

Se usaron fotografías aéreas de los ranchos para trazar los límites del pasto durante las entrevistas para después digitalizarlos como polígonos utilizando ArcView. De los pastos digitalizados y las capas de fotografías aéreas, se calculó la distancia máxima del ganado pastando a las residencias humanas (m), la distancia mínima del ganado pastando al borde del bosque contiguo (m), y el porcentaje de cobertura de árboles en cada pasto. Se asumió que la vegetación visible en las fotos aéreas sería suficiente para dar cobertura a un lobo. Se planteó la hipótesis de que en fincas con pastos más extensos, mayor cobertura de árboles y arbustos, un mayor número de vacas, pastando más lejos de las residencias, y más cerca del borde del bosque serían más vulnerables a los lobos. También la hipótesis de que los cadáveres y la presencia de ciervos podrían atraer a los lobos a los pastos de ganado, lo que aumenta el riesgo de depredación.

Algunas variables que se midieron sólo fueron aplicables a los ranchos que experimentaron depredaciones durante ciertas épocas del año. Para los ranchos con depredaciones durante la época de partos y ranchos asociados con no-depredación, se realizaron preguntas relativas a 1) lugares de parto (en pastizales o corrales cobertizos), 2) fecha en la que el parto comenzó, y 3) la duración del parto (días). La hipótesis fue que los ranchos que tuvieron los partos en los pastos y no en corrales o cobertizos, empezaron a parir antes, y parieron durante un período más largo fueron más vulnerables a la depredación del lobo. Se mapearon las ubicaciones de los cubiles de lobos y se calcularon las distancias (km) entre los cubiles y los pastos para las depredaciones durante la temporada de cría (del 15 de abril a 15 de junio). La hipótesis fue que los pastos que experimentaron depredaciones estuvieron más cerca de los cubiles que los pastos sin depredación.

Para determinar qué variables individuales se relacionaron con los pastos que experimentaron depredaciones, se llevaron a cabo pruebas univariantes. Para las variables continuas, se utilizó la prueba de Mann-Whitney para comparar los pastos con y sin depredación. Para las variables categóricas, se utilizaron tablas de contingencia y pruebas de la χ2.

Se utilizó el análisis de árboles de clasificación (Breiman et al., 1984; Venables y Ripley, 1997) para proporcionar información descriptiva sobre la combinación de variables que mejor clasificaron los pastos como depredados y no depredados.

RESULTADOS

Se tomaron muestras de 31 ranchos con 34 pastos donde ocurrieron depredaciones y 51 ranchos con 62 pastos donde no se produjeron depredaciones. Aunque las entrevistas se llevaron a cabo con 58 ganaderos sin depredación confirmada, 7 (12%) ganaderos reclamaron pérdidas sin confirmar debidas los lobos, los cuales se excluyeron del análisis. De los 31 ranchos con depredaciones confirmadas, 15 (48%) afirmaron tener depredaciones adicionales no confirmadas. La tasa de respuesta fue alta (99%), y sólo 1 ranchero con una depredación se negó a ser entrevistado.

El muestreo se distribuyó de manera bastante uniforme entre las 3 áreas de recuperación. Se tomaron muestras de 13, 13 y 8 pastos con depredaciones, y 18, 22, y 22 pastos sin depredaciones en el noroeste de Montana, Idaho central y las áreas de recuperación de Yellowstone, respectivamente. Se encontraron ranchos cercanos sin depredación en todas salvo 4 ranchos depredados. Tres ranchos se encentraron juntos en el noroeste de Montana, y solo lo s2 ranchos de ganado vacuno situados en las cercanías alegaron pérdidas no confirmadas por lobo. Un rancho se sitúo en el centro de Idaho, y aunque otras vacas pastaron cerca, ninguno se llevó a cabo en praderas cercadas.

Los pastos con depredaciones fueron más extensos, tuvieron más ganado, y se situaron más lejos de las residencias humanas que los pastos sin depredaciones. Estos 3 factores relacionados con el tamaño del rancho estuvieron correlacionados. También se observó que los pastos con depredaciones fueron más propensos a tener presencia de ciervos que los pastos sin depredaciones.

No se encontraron diferencias entre los pastos con y sin depredación en referencia a la distancia al borde del bosque, el porcentaje de cubierta vegetal, la raza de ganado, el tipo de ganado y la eliminación de cadáveres.

Los ganaderos informaron de circunstancias atenuantes para 7 de los 34 (21%) casos de depredación que se midieron. En las 7 depredaciones se vieron afectados terneros. Tres terneros (uno ya débil) murieron durante las tormentas de nieve, 3 (1 ya enfermo) se habían separado de las vacas madres, y 1 se había unido a una vaca madre que ya había perdido su cría por depredación antes de la primavera.

Para determinar si las prácticas relacionadas con los partos estuvieron relacionadas con las depredaciones, se examinaron más de cerca 14 ranchos con terneros depredados durante la época de partos y 23 ranchos que manejaron parejas de vacas/terneros sin depredaciones. No se encontraron diferencias entre los ranchos en relación a las ubicaciones de parto y las fechas de comienzo de los partos. Sin embargo, 5 de estos 14 (36%) ranchos estuvieron involucrados en las 7 circunstancias atenuantes descritas anteriormente.

Nueve pastos experimentaron depredaciones durante la temporada de cría de los lobos. Estuvo disponible la información sobre la localización de los cubiles en todos los casos salvo en 2. Se encontró que 5 de 7 pastos donde ocurrieron depredaciones durante la temporada de cría de los lobos, estuvieron más cerca de los cubiles que los pastos de los ranchos sin depredaciones.

Utilizando el análisis del árbol de clasificación, los pastos fueron clasificados correctamente como depredados o no depredados en 80 (83%) de los 96 casos. Los pastos predichos a experimentar depredaciones tuvieron presencia de ciervos, tuvieron > 310 vacas, y estuvieron lejos (> 1487,5 m) de las residencias humanas. Para los pastos con <310 vacas, los pastos predichos a tener depredaciones tuvieron añojos, o de otro modo cobertura vegetal > 20,5%. Para los pastos sin presencia de ciervos se predijo que tendrían depredaciones si la cobertura vegetal fuese > 13,5% y la extensión de los pastos > 56 ha. Sin estas condiciones, no se tendrían depredaciones.

INTERPRETACIÓN DE LOS DATOS SEGÚN LOS AUTORES

La presencia de ciervos fue la variable más relacionada con los pastos con depredaciones y fue la mejor variable predictora en el análisis del árbol de clasificación de los pastos con depredaciones en combinación con otras variables. Probablemente los lobos se sintieran atraídos por las zonas con un gran número de ciervos. Los ciervos y otros ungulados silvestres a menudo superponen las áreas con las de producción de ganado vacuno en el invierno y a principios de primavera, con el fin de buscar forraje tanto dentro como en los alrededores de los pastos para el ganado.

Los autores detectaron que los factores relacionados con el tamaño del rancho parecieron diferenciar a los ranchos con depredaciones de los que no. Encontraron que los pastos que fueron más extensos, tuvieron más ganado, y se situaron más lejos de las residencias fueron más propensos a tener depredaciones. También se observó que estas 3 variables estuvieron correlacionadas. Los rebaños de vacas más numerosos podrían actuar como un mayor atrayente a los lobos, o aumentar la probabilidad de que un rebaño contenga individuos más vulnerables. Los pastos más extensos podrían incrementar el riesgo de contacto con los lobos. También se vio que las depredaciones, en ocasiones, se produjeron cerca de las casas y por lo tanto la distancia del ganado pastando a la residencias podría no haber sido un factor causal en el estudio.

No se encontraron evidencias de que el sistema de eliminación de cadáveres se relacionase con problemas de depredación. Sin embargo, los autores sólo fueron capaces de determinar cómo los ganaderos, generalmente, eliminaron de los cadáveres. Algunos ranchos (especialmente las pequeñas explotaciones) no siempre tuvieron cadáveres que eliminar. Los autores creyeron que la cuestión de la eliminación de animales muertos sería mejor abordada con información sobre la presencia o ausencia de cadáveres cerca del momento de la depredación y, más concretamente, si los lobos se alimentaron de ellos. Tal información se recogería mejor en el momento en el que ocurrió la depredación.

Sorprendentemente, los ganaderos con depredaciones crónicas en Minnesota informaron de una eliminación adecuada de cadáveres en más ocasiones que los ganaderos sin depredaciones. Estos resultados equívocos, junto con una disparidad entre las fuentes, plantearon la cuestión de si se produjeron informes falsos (Mech et al., 2000). Por lo tanto, la información falsa sobre los métodos de eliminación de animales muertos pudo ser una posibilidad, porque los autores no tuvieron medios adecuados para una validación cruzada de las respuestas. No encontraron otras razones, sin embargo, para sospechar que los ganaderos tuvieran incentivos para aportar información falsa sobre otras variables que midieron.

Mediante el uso del análisis del árbol de clasificación, se encontró que un porcentaje más alto de la cubierta vegetal y la presencia de terneros de un año también caracterizó a los pastos con depredaciones. Los terneros de un año podrían ser potencialmente más vulnerables a la depredación que el adulto a causa de la curiosidad inherente y el nerviosismo. Sin embargo, la mayoría de los ganaderos se llevaron a los terneros en el otoño y no guardaron a los de un año. Por lo tanto, la muestra fue demasiado pequeña para atender adecuadamente a esta cuestión.

Según los autores, la ocurrencia de depredaciones no confirmadas podría haber reducido la probabilidad de encontrar diferencias entre los pastos con y sin depredación. Se preguntó a los ganaderos si reclamaron pérdidas no confirmadas por los lobos, pero en base a estas respuestas, no se pudo determinar de manera concluyente si las pérdidas fueron causadas realmente por los lobos. Sin embargo, los autores creyeron que los ganaderos serían más propensos a sospechar una depredación por parte del lobo como causa de mortalidad cuando otras pérdidas se habían producido en las inmediaciones. Al excluir a los ganaderos que sospecharon depredaciones de lobo, creyeron que redujeron el riesgo de tal error. El hecho de que los ganaderos con depredaciones confirmadas afirmaran más depredaciones sin confirmar que los ganaderos sin depredaciones confirmadas, resultó interesante. Esto podría reflejar una mayor vulnerabilidad de estos ranchos, efectos de comportamiento aprendido por los lobos, o una mayor tendencia a sospechar de los lobos debido a problemas anteriores.

Los informes que los autores recibieron de los ganaderos sugirieron que algunos terneros depredados fueron físicamente vulnerables. Este tipo de situaciones a veces pudieron haber sido detectadas y por lo tanto podrían haber sesgado la estimación a la baja. Aún así, los ganaderos probablemente fueron más conscientes de estas condiciones cuando el ganado estuvo cercado que cuando estuvo en campo abierto.

Se pudo apreciar que los pastos que fueron más extenso y que, por lo tanto, probablemente tuvieron más ganado vacuno expuesto a los lobos, incurrieron en más depredaciones. Aunque se tomaron muestras de pastos dentro de los territorios de los lobos, fue posible que los pastos con depredaciones cayeran dentro de las áreas de mayor uso del lobo. Esto también fue apoyado por los resultados en los que los pastos con depredaciones fueron más propensos a tener ciervos presentes y  estar localizados más cerca de los cubiles de los lobos. Por lo tanto, los pastos con depredaciones simplemente se pudieron caracterizar como los ubicados dentro de un buen hábitat para los lobos donde el ganado estuvo más expuesto a ellos.

RECOMENDACIONES DE GESTIÓN SEGÚN LOS AUTORES

La protección de los suministros de heno con cercados eléctricos u otros medios, especialmente durante la primavera cuando el ganado está de parto, puede reducir al mínimo su atractivo para los ciervos y por lo tanto para los lobos. Tales métodos pueden llevar mucho tiempo y pueden estar fuera del alcance de muchos ganaderos; por tanto, la implementación exitosa probablemente requiera recursos externos. Se necesita más información para determinar si la protección del ganado con las vulnerabilidades físicas conocidas ayudaría a disminuir las depredaciones.

Pueden ser útiles la mejora del seguimiento y la gestión de la actividad reproductora del lobo. Los cubiles de lobos situados cerca de los ranchos pueden ser llenados en los años siguientes para fomentar la reproducción en otro lugar.

Los autores creyeron que los problemas de depredación aún representan situaciones únicas que requieren una consideración sobre una base “caso por caso” para determinar el mejor curso de acción. Encontraron depredaciones que formaron parte de eventos complejos que pudieron ser el resultado de una serie de factores. Los ranchos deben ser evaluados individualmente para determinar qué métodos son más aplicables dada la época del año y los sitios donde ocurrieron depredaciones. Las explotaciones ganaderas más grandes pueden ser más propensas a tener conflictos persistentes, por lo tanto, encontrar formas no letales para reducir la depredación en esas haciendas puede proporcionar una mejor estrategia rentable a largo plazo que el control letal (Bradley, 2004).

REFERENCIAS

Bradley, E. H. (2004). “An evaluation of wolf–livestock conflicts and management in the northwestern United States”. Thesis, University of Montana,Missoula,USA.

Breiman, L., J. H. Friedman, R. A. Olshen and C. J. Stone (1984). “Classification and regression tres”. Wadsworth, Belmont, California, USA.

Journal Citation Reports (2016). Consultado el 29 de Septiembre de 2016. http://sauwok5.fecyt.es/admin-apps/JCR/JCR?RQ=IF_CAT_BOXPLOT&rank=1&journal=WILDLIFE+SOC+B

Mech, L. D., E. K. Harper, T. J. Meier and W. J. Paul (2000). “Assessing factors that may predispose Minnesota farms to wolf depredations on cattle”. Wildlife Society Bulletin 28:623–629.

UNITED STATES FISH AND WILDLIFE SERVICE (1987). “Northern Rocky Mountain Wolf Recovery Plan”. United States Fish and Wildlife Service, Denver, Colorado, USA.

Venables,W. N. and B. D. Ripley (1997). “Modern applied statistics with S-Plu”s. Second edition. Springer-Verlag, New York, New York, USA.

 

 

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