Los objetivos de este estudio fueron (1) probar la hipótesis de que el riesgo de un ataque al ganado por parte de un carnívoro grande es mayor justo después de un primer ataque en comparación con cualquier otro momento y (2) proporcionar recomendaciones para el uso eficiente de medidas de mitigación o disuasivas para reducir la depredación de ganado. Entre las medidas aportadas se encuentran algunas recomendaciones baratas y sencillas que se pueden llevar a cabo para evitar la reiteración de los ataques y que pueden ser implementadas como preventivas en los planes de conservación de especies consideradas como “conflictivas” como los lobos.
El trabajo fue publicado en la revista Journal of Applied Ecology en 2010. El «Factor de Impacto» es un indicador bibliométrico usado para medir la calidad de una revista en función del promedio de citas que reciben los artículos publicados en un período de dos años. Actualmente es el indicador más utilizado a nivel mundial en los procesos de evaluación de revistas. En el año 2015 (aún no están disponibles los datos para el año 2016 ni para 2017), la revista Journal of Applied Ecology tuvo un «Factor de Impacto» de 5,196. La siguiente tabla muestra la clasificación de la revista en su categoría temática en función de este parámetro en el año 2015 (Journal Citation Reports, 2017).
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Categoría de la revista |
Total de revistas | Posición de la revista | Cuartil |
| Ecología | 150 | 16 |
Q1 |
Los autores y otros datos del artículo:
Karlsson, J. and O. Johansson (2010). «Predictability of repeated carnivore attacks on livestock favours reactive use of mitigation measures”. Journal of Applied Ecology 47 (1): 166-171.
METODOLOGÍA
La depredación de ovejas por parte de grandes carnívoros se produce en toda Suecia, aunque los ataques son más comunes en el sur de Suecia central porque esta área tiene la mayor densidad de fincas de ovejas dentro del rango de distribución de carnívoros. Por lo tanto, el área de estudio estuvo centrada entre la latitud 54º- 75ºN y la longitud 27º-14ºE.
La densidad de población humana varía mucho, pero promedia < 1 persona/km2 (Wabakken et al., 2001). Las especies de presas potenciales en la zona son alces Alces alces, corzos Capreolus capreolus, ciervos rojos Cervus elaphus, tejones Meles meles, castores Castor fiber, liebres de montaña Lepus timidus, urogallos Tetrao urogallus y gallos lira Tetrao tetrix (Olsson et al., 1997). Los grandes carnívoros presentes en la zona son el lince, el oso pardo y el lobo. La distribución de glotones Gulo gulo no se superpone con el área de ganadería ovina en Suecia, tanto la densidad de glotones como de fincas son muy bajas y no se han producido ataques de glotones a ovejas durante diez años.
En Suecia, los lobos atacan un promedio de 100-200 ovejas, el lince 100-200 ovejas y los osos pardos 50-100 ovejas cada año (Swedish Wildlife Damage Center, 2008). El ganado muerto, herido o desaparecido después de un ataque de grandes carnívoros es compensado con un precio ligeramente mayor que el valor de mercado. Se espera que el número de ovejas muertas, heridas o perdidas no informadas sea pequeño, porque (por ley) las ovejas son pastoreadas en pequeños pastizales vallados y hay un número relativamente pequeño de ovejas en cada finca. El noventa y dos por ciento de las explotaciones ovinas suecas tiene menos de 50 ovejas (Statistics Sweden, 2006). Además, la ley de bienestar animal obliga a los propietarios de ovejas a controlar y contar sus ovejas al menos una vez al día. Todas las explotaciones que sufren una supuesta depredación son visitadas por personal gubernamental capacitado para examinar los cadáveres y determinar la verdadera causa de muerte o lesión. Todos los cadáveres se pelan y se examinan. No se paga ninguna compensación a menos que estos expertos atribuyan muerte o lesión de grandes carnívoros, lo que motiva aún más a los ganaderos a evitar una depredación sospechosa.
Se definió ataque repetido como la ocurrencia de dos o más eventos de depredación dentro de un año en el terreno de la misma finca dentro de 1 km de distancia el uno del otro. El criterio de distancia se utilizó para separar diferentes explotaciones con el mismo nombre. A continuación, se utilizó un procedimiento de Kaplan-Meier para analizar cómo el riesgo para un evento de depredación posterior varió con el número de semanas después del episodio de depredación inicial.
RESULTADOS
Entre 1998 y 2006, ocurrieron un total de 509 ataques a ovejas en fincas de Suecia provocando la muerte de 2000 ovejas. En este estudio, sólo se utilizaron datos de 485 ataques de lobos, linces y osos pardo (24 ataques fueron de águila real Aquila chrysaetos). La mayoría (56%) de estos eventos de depredación podría atribuirse al lince. Más recientemente, los lobos han aumentado en número lo que conduce a un aumento en la proporción de eventos de depredación que se pueden atribuir a los lobos (24%).
De las 485 fincas ovinas que sufrieron ataques de grandes carnívoros, 81 (17%) sufrieron ataques repetidos dentro del año a partir del primer ataque. No hubo diferencia entre las especies de carnívoros en la proporción de ataques que fueron seguidos por un segundo evento de depredación.
El riesgo anual de un evento de depredación fue de 0,003 para una finca de ovejas promedio en el área de estudio. Para una finca de ovejas que ya había sido objeto de un evento de depredación, el riesgo de un episodio de depredación repetido dentro de los 12 meses fue, en promedio, 0,17. El riesgo de un segundo evento de depredación es, por lo tanto, 55 veces más alto para una finca que ha experimentado un evento de depredación en comparación con cualquier finca en la misma área.
Los autores clasificaron los ataques a menos de 1 km el uno del otro como ataques repetidos. También probaron si el criterio de distancia utilizado (máximo 1 km entre el primer ataque y el ataque repetido) afectó a los resultados clasificando ataques a 3, 5 y 10 km del primer ataque como ataques repetidos. Sin embargo, incluso cuando se utilizó el criterio de 10 km, el número de ataques sólo se diferenció ligeramente en comparación con el criterio de 1 km. Con el fin de disminuir el riesgo de clasificar los ataques de otros individuos carnívoros como ataques repetidos, se decidió dejar solo el criterio de 1 km.
El riesgo de un segundo episodio de depredación disminuye rápidamente con el tiempo desde el evento de depredación inicial para los lobos y el lince, mientras que en el caso del oso pardo no muestra un claro descenso con el tiempo. En el 47% de los casos en los que los osos estuvieron involucrados, se repitió un ataque a la semana que siguió al primer ataque y en el 32% y el 24% de los casos en los que los lobos o el lince atacaron ovejas. Se repitió ataque en las siguientes 5 semanas en el 63%, 60% y 50% de los casos de ataques a ovejas por osos pardos, lobos y linces, respectivamente.
DISCUSIÓN
De media, el riesgo de que una finca de ovejas experimentase un segundo ataque de oso pardo, lobo o lince fue 55 veces mayor durante el año después de un primer evento de depredación en comparación con cualquier finca en la misma área. Los autores sugieren que la razón principal para un mayor riesgo de repetición de un ataque después de un primero exitoso es que el depredador regrese al sitio donde se produjo la muerte para alimentarse de la carroña, o posiblemente para buscar nuevas presas. Si las ovejas todavía están pastando en la zona y no se han puesto disuasivos, el depredador podría matar fácilmente otras ovejas. Este comportamiento conduce a un mayor riesgo de depredación de ganado en las semanas inmediatamente posteriores al primer ataque. Podría ser una consecuencia de una serie de factores, incluyendo diferentes sistemas de cría de ovejas en las fincas que experimentan repetición de ataques, o que estén situadas en los denominados «puntos calientes» para la depredación (Mech et al., 2000). Sin embargo, si tales factores fueran una fuerza mayor que actuase sobre la repetición de los ataques, estos ataques se distribuirían más o menos equitativamente durante los 12 meses siguientes al primero y no se aglomeraron durante las primeras semanas después del primer ataque. Independientemente de cómo estos dos mecanismos contribuyan al aumento del riesgo de que ocurra un evento de depredación dentro de las 5 semanas desde el ataque inicial, siempre será más costoso implementar medidas de disuasión en las fincas que han sufrido un evento depredación inicial.
El análisis consideró los ataques dentro de un radio de 1 km desde el primer ataque como ataques repetidos. Además, los autores extendieron ese radio a 3, 5 y 10 km sin encontrar números significativos de ataques repetidos. Llegaron a la conclusión de que las fincas situadas a más de 1 km del lugar de ataque original no sufren un mayor riesgo de ataques.
El riesgo de un ataque repetido disminuyó rápidamente durante las semanas posteriores a un primer ataque. Aproximadamente el 30% de los ataques repetidos ocurrieron dentro de la semana del primer ataque y el 60% en las 5 semanas. Por lo tanto, un elemento de disuasión eficaz puede ser el uso de medidas temporales tales como dispositivos sonoros, mantener el ganado dentro de los establos, pastos más pequeños con mejores cercas, aumentar el pastoreo o cambiar el área de pastoreo usada por el ganado que pasta libremente.
Es importante tener un conocimiento detallado del comportamiento de los carnívoros ya que no todos los carnívoros responderán a las medidas aplicadas directamente después de un ataque y la eficacia de los factores disuasorios variará según las especies involucradas. A fin de maximizar la eficacia, será importante distinguir correctamente entre el ganado muerto por diferentes especies de carnívoros. Sin embargo, incluso si el depredador individual no regresa al sitio de un ataque, es probable que los dispositivos disuasorios sigan siendo eficaces para proteger el ganado de otros carnívoros atraídos por el cadáver.
Los resultados muestran que el riesgo de un ataque de depredadores a una finca de ovejas es 50 veces mayor justo después (en una semana) de un primer ataque en comparación con cualquier otra finca de ovejas en la misma área. Esta información debe ayudar a que la respuesta de la administración sea cuidadosamente enfocada para maximizar la eficacia. Es posible que los éxitos del pasado lleven a los depredadores a aumentar sus esfuerzos cuando regresen al lugar donde se produjo la muerte y para superar los dispositivos disuasorios temporales. Por otra parte, los depredadores pueden centrarse en las fincas vecinas en su lugar, lo que no reduciría el número total de depredaciones. Las densidades de ganado así como las presas silvestres serán factores importantes a considerar al elaborar planes de manejo. Los autores esperan que el beneficio de los disuasivos proactivos sea el más alto en áreas donde, por ejemplo, las presas silvestres son abundantes y los carnívoros no dependen del ganado para su supervivencia.
Muchos países en desarrollo no tienen los medios económicos para compensar económicamente a los propietarios de ganado ni para proporcionar disuasivos proactivos caros. A medida que el riesgo de un ataque repetido disminuye rápidamente durante las primeras 5 semanas después del ataque inicial, puede ser posible reducir la depredación del ganado utilizando soluciones simples y de bajo presupuesto como, por ejemplo, dispositivos sonoros, mantener el ganado dentro de los establos, pastos menos extensos con cercas mejoradas, aumento de pastores o cambio del área de pastoreo utilizada por el ganado que pasta libremente.
Algunos de estos métodos han sido probados. Por ejemplo, Ogada y colaboradores (2003) y Frank y colaboradores (2005) han demostrado que el refuerzo de bomas (recintos de ganado usados en muchas partes de la región africana de los Grandes Lagos, así como en África Central y Meridional), así como el aumento de las protecciones después de los ataques, fueron eficaces para reducir las pérdidas de ganado por grandes felinos en África. La principal contribución de este estudio al conjunto de conocimientos sobre cómo prevenir la depredación de ganado por parte de grandes carnívoros es la cuantificación del riesgo de un ataque repetido. Esta información puede ser útil cuando se consideran medidas gubernamentales de mitigación y subsidios. Es importante destacar que los resultados pueden ayudar a motivar a los propietarios individuales de ganado a invertir en simples elementos de disuasión durante un período limitado de tiempo para lograr un alto grado de éxito.
REFERENCIAS
Frank, L.G., R. Woodrofe and M. O. Ogada (2005). “People and predators in Laikipia district, Kenya”. People and Wildlife. Conflict or Coexistence (eds R. Woodroffe, S. Thirgood & A. Rabinowitz), pp.286–304. Cambridge University Press, Cambridge.
Journal Citation Reports (2017). Consultado el 16 de Marzo de 2017. https://jcr.incites.thomsonreuters.com/JCRJournalProfileAction.action?pg=JRNLPROF&journalImpactFactor=5.196&year=2015&journalTitle=JOURNAL%20OF%20APPLIED%20ECOLOGY&edition=SCIE&journal=J%20APPL%20ECOL
Mech, L. D., E. K. Harper, T. J. Meier and W. J. Paul (2000). “Assessing factors that may predispose Minnesota farms to wolf depredation on cattle”. Wildlife Society Bulletin 28:623–629.
Ogada, M.O., R. Woodroffe, N. O. Oguge and L. G. Frank (2003).”Limiting depredation by African carnivores: the role of livestock husbandry”. Conservation Biology 17:1521–1530.
Olsson, O., J. Wirtberg, M. Andersson and I. Wirtberg (1997). “Wolf, Canis lupus predation on moose, Alces alces and roe deer, Capreolus capreolus in south central Scandinavia”. Wildlife Biology 3:13–25.
Statistics Sweden (2006). “Agricultural Statistics 2006”. Available at: http:// http://www.scb.se(accessedMarch 2008) (en sueco).
Swedish Wildlife Damage Center (2008). “Viltskadestatistik 2007”. Available at: http://www.viltskadecenter.se(accessed March2008)(inSwedish).
Wabakken, P., H. Sand, O. Liberg and A. Bjärvall (2001). “The recovery, distribution, and population dynamics of wolves on the Scandinavian peninsula, 1978-1998”. Canadian Journal of Zoology 79:710–725.