El cambio a presas marinas provoca concentraciones de mercurio sin precedentes en una población de lobos costeros de Alaska

RESUMEN

En los ecosistemas naturales, el mercurio en su forma más tóxica, el metilmercurio (MeHg), se acumula en los organismos y se intensifica a medida que asciende en la cadena alimentaria. Como consecuencia, los depredadores situados en la cima —como el lobo— pueden llegar a acumular niveles peligrosos en sus tejidos, lo que puede afectar negativamente a su salud. Esta forma de mercurio se produce principalmente en ambientes acuáticos, por lo que los animales que se alimentan en cadenas tróficas marinas tienden a tener concentraciones más altas que aquellos que lo hacen en medios terrestres.

En el sureste de Alaska, en una región costera, un grupo de lobos cambió recientemente su dieta terrestre por una dieta basada en el mar, especializándose en la caza de nutrias marinas, cuya población se ha recuperado en los últimos años. A partir de esta observación, un grupo de investigadores planteó la hipótesis de que este cambio en la dieta podría haber llevado a un aumento en la concentración de mercurio en los lobos.

Para comprobarlo, analizaron los niveles de mercurio total (THg) en el pelo de 25 lobos y también en el hígado, los músculos, los riñones y el cerebro de otros ejemplares de dos manadas: una que vive en la isla de Pleasant y se alimenta principalmente de presas marinas, y otra que habita en la región continental de Gustavus Forelands y mantiene una dieta más terrestre. Estos análisis se complementaron con estudios de isótopos estables de carbono y nitrógeno en 65 lobos para estimar cuánto contribuyen los alimentos marinos a su dieta y qué posición ocupan en la cadena trófica.

Los resultados fueron impactantes. Los lobos de Pleasant Island, con dieta marina, tenían concentraciones de mercurio en el hígado que los clasificaban como individuos en “alto riesgo” e incluso “riesgo severo” para su salud. Estos niveles eran 7 veces más altos que los de otros lobos costeros y hasta 278 veces superiores a los de lobos del interior de Alaska, e incluso entre 11 y más de 2.000 veces más altos que los reportados en lobos de otras partes del mundo.

Además, se observó que los niveles de mercurio en el pelo de los lobos aumentaban con el consumo de especies marinas y con la posición trófica, confirmando que alimentarse de presas más altas en la cadena alimentaria marina expone a los lobos a una mayor carga de mercurio, lo que podría tener efectos nocivos para su salud a largo plazo.

Este estudio no solo revela una consecuencia inesperada de un cambio dietético adaptativo, sino que también pone de relieve los riesgos ocultos que plantea la contaminación global en la fauna silvestre, incluso en especies tan resistentes y adaptables como el lobo.

Los autores y otros datos del artículo:

Roffler, G., Gastaldi, A., Lieske, C., Beckmen, K., Castellini, J. and Barst, B. (2025). “Switching to marine prey leads to unprecedented mercury concentrations in a population of coastal Alaska wolves”. The Science of The Total Environment 980 (4): 179542. DOI: 10.1016/j.scitotenv.2025.179542.

La revista The Science of The Total Environment tuvo un factor de impacto en el año 2023 de 8,2 (Web of Science, 2025).

Categoría de la revista

Cuartil
Ciencias medioambientales

Q1

REFERENCIAS

Web of Science (2025). Consultado el 18 de Junio de 2025. https://wos-journal.info/journalid/15201.